Capítulo 25.

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Mientras Danaé seguía debatiendo entre seguir la voz de su pequeña conciencia o no hacerlo.

Al final, optó por hacerlo.

¡He ganado!

«Ajá. Solo porque la curiosidad es mi fuerte debilidad.»

Cómo tú digas, cariño.

Danaé tocó el chat de Mariana con Diego, y...

Bueno. No había la gran cosa.

Solo... Una que otra pregunta de tareas, películas comentadas, posibles invitaciones a salir y críticas hacía los profesores.

«Nada interesante.»— se dijo internamente.

Sigue subiendo. Capaz... Y encontremos algo. No sé qué, pero no tenemos nada mejor que hacer.

«Sí, tienes razón.»

Siguió deslizando hacia arriba hasta qué...

¡Eureka!

Danaé había encontrado su nombre. O al menos... ¿Era ella de quién hablaban?

Estuvo la pequeña duda, porque en la otra sección de cuarto año, había otra chica llamada Danaé. Pero ésta había llegado en tercer año.

Mientras que nuestra original Danaé había estado en ese colegio desde los dulces... seis años de edad.

Lamentablemente... La curiosidad de nuestra querida Dana era un pequeño problemilla que debía de controlarse para problemas a futuro.

—¡Mariana!

—¿Sí?— se giró.

—¿Qué pasa?— preguntó Regina.

—Estem... Una pequeña duda.

—Claro, dime— respondió de mil amores.

—Primeramente te pido perdón por haberme metido a tu WhatsApp y no haber aguantado la tentación de entrar a tu chat con Diego.

—Ah tranqu...—se detuvo en seco—. Que tú...¿¡QUÉ!?— Chilló.

—¡Pero quiero saber algo! ¡Quedará entre nosotras, lo prometo!— exclamó mientras entregaba el teléfono a Mariana.

—Pero ¿Estás loca Dana? ¿Cómo se te ocurre hacer semejante tontería?— preguntó Regina.

Repiqueteó sus dedos y luego se mordió el labio inferior bajando la mirada.

Este gesto lo hacía cuando se sentía apenada o avergonzada de algo de sí misma.

Pero de igual manera, insistió en preguntar.

—Danaé— suspiró Mariana—. ¿Qué quieres saber exactamente?— enarcó una ceja.

—Verás... No pude evitar fijarme que Diego te comentaba algo de una tal Danaé. Pero estamos concientes que habemos dos con el mismo nombre.- hizo una pausa—. ¿Soy yo? O se refiere a...

—Eres tú.— interrumpió Mariana.

—¿Eh?— preguntó confusa.

—¿Qué?— preguntó Regina sorprendida.

—Sí. Diego me ha hablado de tí Danaé. Y honestamente nada bueno, la verdad.

Vaya, vaya... Que sorpresa.

«¿A tí, te sorprende? A mí no, la verdad. Siendo sinceros... Me lo esperaba. Y ya se estaba tardando.»

—¿¡Qué!?— chilló Regina.

Un Mundo Distinto.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora