capítulo 51.

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Danaé se dirige directamente a la habitación de sus padres con el libro que su padre le recomendó leer.

Han pasado dos semanas desde que recibió el libro, no ha hecho nada más que leerlo.

Y le ha encantado.

Ningún libro. Jamás. Superará el amor por ese libro de Katherine que marcó de gran manera a Danaé.

Pero... En proceso de entregar el libro directamente a su padre, Danaé cuando está apunto de entrar a la habitación, se dá cuenta que la puerta está entrecerrada y se escuchan voces no muy animadas.

—Yo, ya estoy estoy fuera de esa iglesia. No voy a volver allí.— se escucha decir al señor Evans a su esposa.

—La verdad... Es horrible el ambiente que he estado sintiendo ahí— suspira—, pensé que era yo la que estaba mal o simplemente era cosa mía para desmotivarme, pero Danaé también ha sentido el ambiente pesado.

—Bien. Creo... Que es más que obvio lo que tenemos que hacer de ahora en adelante— añade mientras que se acerca a su esposa para abrazarla.

—Que me perdone Dios por no estar soportando una situación así... Solo él sabe cómo me duele está situación..— habla la señora Evans mientras que con ambas manos se cubre el rostro frustrada y apunto de llorar.

—Dios nos entenderá. Pidamos dirección de Él. Nos responderá. Eso es seguro.— le dice el señor Evans mientras con una de sus manos la lleva a la barbilla de su esposa, la levanta y le dice: —Dios nos dará la salida. El siempre tiene la solución— finaliza dándole un beso en la frente y luego un tierno beso en los labios.

—¿Nos...vamos? ¿Se piensan ir de la iglesia?— se pregunta Danaé en voz baja al haber oído la pequeña conversación de sus padres sin querer.

Sin querer, al retroceder para marcharse, choca con una de las plantas que se encuentra justo al lado de la puerta de sus padres.

—¿Escuchaste eso? Pregunta el señor Evans dejando a la señora de lado y levantándose para dirigirse a la puerta.

Danaé corre lo más rápido que puede a su habitación sin hacer lo más posible de ruido.

—No puede serr... No. Puede. Ser.— dice mientras se encuentra de espaldas en la puerta de su habitación—, Señor... No podemos irnos, no ahora...— camina poco a poco alejándose de la puerta—. ¿Por qué? ¿Estoy ignorando algo que aún no he visto, ya?

Su respuesta no llega al momento en que la hace.

Pero sigue hablando con alguien que sabe que la escucha desde arriba.

—Señor, si nos vas a sacar, que todos tengamos el sentimiento de saber que es el momento— se detiene un momento antes de verse en el espejo y finalizar diciendo: —Y señor... Que no duela irnos de allí. Porque Honestamente no sabría cómo llevar mi dolor.

☆☆☆

La semanas han pasado muy rápido últimamente y Danaé sabe que han pasado tres semanas desde que hizo su petición y pregunta a Dios.

La familia terminaba de almorzar ese domingo cuando Danaé se encontraba en la cocina. Lavando los platos.

Ya es hora de salir. Danaé.

No temas. Yo tengo el control de todo.

Todo estará bien.

Danaé levanta la vista y mira a los lados. Pensó que tal vez encontraría alguien a su lado diciéndole tales palabras. Pero no.

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