~ ¿Quién iba a decir que las serpientes conquistan tan bien? ~ Grace ღ
A la vida de una chica siempre llegan tres amores: su mejor amigo, su primer amor y el amor de su vida, pero hay uno que siempre se queda en su corazón. Grace esta a punto de des...
Me encontré con Harry fuera del aula y nos dirigimos hacía el gran comedor. Me llamó la atención un tumulto que estaba formado alrededor de la mesa de Gryffindor. Desvié mi mirada hacía la mesa de Slytherin, mis ojos se conectaron con los de Draco, él movió la cabeza a modo de saludo y yo hice lo mismo. Me di cuenta que la señora Pomfrey le había arreglado la nariz, lucía igual que siempre.
- ¡Háganse para atrás! - protestaba Ron, en sus muletas -. O me las llevaré si no hacen caso.
- ¡Harry, Grace! - exclamó Neville corriendo hacía nosotros -. ¿Cuándo se las dieron?
Me miré confundida con mi hermano.
- ¿Puedo subirme en ella, Harry? - preguntó Seamus -. Después de ti claro.
- ¿De qué hablan? - murmuramos.
- ¡Cállate! - replicó Ron para luego mirarnos -. Déjenlos pasar. Ah... yo no quise abrirlas... estaban mal envueltas... ¡Ellos me obligaron!
Señaló a Fred y a George.
- Claro que no - negaron los gemelos.
Sobre la mesa descansaban dos paquetes con la envoltura arrugada. Tome el que supuse era el mío y le aparte el papel. Abrí mucho los ojos al verla, era una escoba hermosa. El manillar parecía de ébano, pulido a la perfección. El cepillo era tosco, además poseía unos enchapes en hierro que le daban un toque increíble. Volteé a ver la de Harry, que era una de las mismas.
- Son saetas de fuego - explicó George - Es la escoba más rápida del mundo.
- ¿Para nosotros? - murmuré, recorriendo el mango con un dedo.
- ¿Quién las envió? - preguntó Harry, emocionado.
- Nadie sabe - respondió Ron.
- Venía con esto - añadió Hermione.
Era una pluma enorme, de hipogrifo. Harry y yo nos miramos, supimos al instante que era un regalo de Sirius. Definitivamente teníamos los tíos más geniales del mundo. Tomamos las escobas y salimos corriendo hacía el patio, los demás nos seguían casi tan emocionados como nosotros. Me acomode sobre la escoba y en cuanto golpee el suelo me eleve a toda velocidad seguida por Harry que gritaba de emoción.
- ¿Una carrera, James? - propuse.
- ¡Te voy a ganar, Lily!
Sonreí y aceleré aún más, era una locura la velocidad que alcanzaba. Dimos vueltas por los terrenos de Hogwarts, pasamos por la cabaña de Hagrid, surcamos el lago negro y dimos vueltas en el aire como psicópatas riendo. Volar era la mejor sensación del mundo porque nos alejaba de la realidad abrumadora. Volar era estar libre.
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Los días en Hogwarts se habían reducido a horas. Pronto el expreso de Hogwarts nos llevaría de vuelta a Londres, lo que significaba volver a la tortura diaria con los Dursley, esperaba que las vacaciones se me pasaran pronto, acababa de cumplir los 14 años. Era una locura pensar lo pronto que se me pasaba el tiempo, más siendo la mayor de toda mi promoción. Siempre cumplía años durante el periodo escolar, no como la mayoría que cumplían en las vacaciones. A veces me preguntaba porque Dumbledore no me había entrado en la promoción anterior, si por edad calificaba. Sin embargo, se lo agradecía, así podías estar con mi hermano.