~ ¿Quién iba a decir que las serpientes conquistan tan bien? ~ Grace ღ
A la vida de una chica siempre llegan tres amores: su mejor amigo, su primer amor y el amor de su vida, pero hay uno que siempre se queda en su corazón. Grace esta a punto de des...
Le saque la lengua y él se rio. Echo eso salimos corriendo al pasillo para alcanzar al señor Malfoy.
- ¡Señor Malfoy! - lo llamé.
El aludido se dio la vuelta a vernos con su expresión altanera de siempre.
- Esto le pertenece - Harry le entregó el diario.
- ¿A mi?
Asentimos.
- No sé de qué hablas.
- Claro que sí, señor. Creo que puso el diario en el caldero de Ginny Weasley, en el callejón Diagon - explicó Harry.
- Eso creen ¿cierto?
Le entregó el diario a Dobby que lo recibió con manos temblorosas. Luego el señor Malfoy se inclinó un poco para observarnos serio.
- ¿Por qué no lo prueban?
Nos quedamos mirándolo severo hasta que él se alejó.
- Vamos, Dobby - llamó a su elfo.
- Ábrelo - le susurramos.
Dobby hizo caso y quedó fascinado al encontrar el calcetín de Harry dentro de las páginas.
- ¡DOBBY! - insistió el señor Malfoy.
- El amo le ha dado a Dobby un calcetín - murmuró el elfo.
Lucius se dio la vuelta confundido.
- ¿Qué? Yo no...
- El amo le ha obsequiado a Dobby una prenda... Dobby es libre.
Malfoy nos volteo a mirar molesto y yo sonreí divertida mientras Harry le mostraba su pie sin calcetín.
- ¡USTEDES LIBERARON A MI SIRVIENTE! - bramó.
Molestó nos apuntó con su varita. Me puse en frente de Harry instintivamente y luego Dobby enfrente de los dos cuando el hombre se acercaba más y más a nosotros.
- No se atreva a dañar a los hermanos Potter - sentenció Dobby.
Dicho esto lanzó lejos a Lucius por el pasillo con ayuda de un hechizo. Se cruzó de brazos muy satisfecho.
- Sus padres también fueron unos mediocres - masculló Lucius, muy enojado -. ¡Pongan mucha atención, Potter's! Muy pronto ustedes tendrán el mismo fin asqueroso y ruin.
Dicho eso se fue.
- La señorita Grace y Harry Potter liberaron a Dobby - dijo el elfo, contento -. Dobby como podrá pagárselos.
- Haciéndonos un favor - habló Harry.
- Lo que quiera, señor.
- Jamás intentes salvarme de nuevo.
Me agache junto al elfo que nos sonreía nervioso.
- Eres genial, Dobby.
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