🏆 Capítulo 11 🏆

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Harry y yo no dudamos en salir corriendo en busca de Dumbledore, no podía creerlo. Era casi increíble que nadie se hubiera dado cuenta tras la competencia y que de la nada el pobre hombre estuviera muerto en la mitad del bosque. Eso me había preocupado demasiado. Incluso desde la escalera se escuchaban los gritos en la oficina de Dumbledore. Nos miramos preocupados y avanzamos con cautela.

- ¡Un hombre murió y no será el último! - exclamó Dumbledore -. ¡Debemos hacer algo!

- ¡No se hará nada! - gritó la voz que identifique como la del ministro -. En momentos así el mundo mágico espera que sus líderes sean fuertes.

- ¡Pues entonces demuéstralo!

- ¡El torneo de los tres magos no se va a cancelar! NO QUEDARÉ COMO UN COBARDE.

- ¡Un verdadero líder hace lo que es necesario sin importar...!

- ¿Qué dijiste? ¡¿Qué quisiste decirme?!

<< Mal líder >> pensé.

Harry me hizo una seña de si era buena hora para tocar la puerta y yo asentí dudosa.

- Disculpen caballeros - habló la voz del profesor Moody -. Les informo que esta conversación ya no es privada.

Los nudillos de mi hermano estaban a punto de impactar con la madera cuando la puerta se abrió. Ambos nos quedamos muy quietos sintiéndonos como unos chismosos. Dumbledore estaba sentado en su asiento detrás de su escritorio, Fudge estaba rojo de la rabia aunque empezaba a ponerse pálido y Moody estaba de pie unos metros más atrás. El ministro sonrió.

- ¡Oh, Harry! ¡Grace! Que gusto verlos aquí.

- Amm... pu...ed - balbuceó Harry, nervioso.

- Podemos volver después - traduje, sonriendo inocente.

- Ah, no es necesario, el ministro y yo ya nos íbamos - contestó Dumbledore -. Vuelvo en un momento. Ministro, después de usted - caminó junto a Fudge y nos señaló una bandeja -. Harry, Grace, prueben estos ricos bocadillos pero les advierto que pican mucho.

Se metió uno a la boca y se fue detrás del ministro. Alastor fue el último en salir dirigiéndonos una de sus miradas para después salir, dejándonos solos en la inmensidad de la oficina. A excepción de Fawkes que nos miraba desde su lugar en la percha. Me acerqué a acariciarlo y el ave se dejó acariciar hasta que me sobresalte pero un grito de Harry, unas cositas negras lo atacaban.

- ¿Qué es eso? - pregunté, acercándome rápidamente.

- ¡Los dulces! - chilló Harry sacudiéndose.

- Pero qué... Ah, por eso pican.

- ¡Grace!

- Perdón, perdón.

Se los ayudé a quitar de las manos y todos cayeron al suelo, nos acercamos a tratar de pisarlos y terminamos metidos de la mesa tratando de acabar con ellos. Uno me mordió la nariz y me lancé hacía atrás instintivamente y me lo quité de un manotazo, sin embargo, sentí mi espalda chocar contra algo duro, como de piedra. Me di la vuelta y me tope con algo que nunca había visto. Una especie de gran copa. Harry me ayudó a levantar y ambos vimos una especie de cáliz enorme rodeado de espejos. En él se contenía una especie de líquido brillante entre azul y plateado.

- ¿Qué es esto? - preguntó mi hermano.

- No tengo ni idea - contesté.

Vi como la sustancia se movía. El color cambió a unos tonos dorados y cobres, nos acercamos un poco para ver mejor y de la nada sentí que estaba cayendo. Harry gritaba a mi lado. De repente, estábamos en otro lugar, cayendo directo a una gran multitud desde el techo de lo que parecía el interior de una torre. Grité al ver el suelo demasiado cerca.

𝑨 𝒍𝒂 𝑺𝒐𝒎𝒃𝒓𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝑬𝒍𝒆𝒈𝒊𝒅𝒐 || 𝑫𝒓𝒂𝒄𝒐 𝑴𝒂𝒍𝒇𝒐𝒚 ღDonde viven las historias. Descúbrelo ahora