🪦Capítulo 8🪦

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Los días siguientes fueron una tortura para mi. Draco me calmaba, me daba noches tranquilas, noches de amor, muchísimas cosas.

Era mi paz en muchas medidas.

Era mi todo... No, no era... Es mi todo.

Ahora que no estaba, mi recuperación estaba siendo muy lenta. Apenas, después de una semana había podido pararme de la cama cuando se suponía que debía haberlo hecho en unos dos días. También, las pesadillas eran el infierno. Soñaba que lo torturaban, soñaba muerte, soñaba sufrimiento. Ahora que no podía gritar, me despertaba paralizada, sudando y llorando, a veces no era capaces de volver a dormirme.

Un día Harry me había cuidado en medio de mi llanto todo el día.

- Él va estar bien, es más duro de matar de lo que piensas... lo digo por experiencia - me había dicho mi lindo hermano.

Yo le había pegado un golpe en la nuca por atrevido. Maldito Sectumsempra.

Ahora, Hermione me quitó la venda del cuello y palpó las heridas que ya estaban cicatrizando. Sin embargo, seguía teniendo hematomas horribles y las venas rojas marcadas en la piel alrededor de las heridas.

- Trata de decir tu nombre - me indicó -. No te esfuerces, si no sale la voz le daremos más tiempo.

Harry sonrió para darme apoyo y yo tomé aire para luego abrir la boca que estaba completamente seca.

- ..G...Gra... - para el esfuerzo que sentía que estaba haciendo mi voz era un susurro apenas perceptible y forzado.

- Sin forzar, no importa que casi no se escuche - dijo Hermione mientras seguía revisando mis heridas.

- ...Gr...Grace... - susurré aún más bajito.

- Muy bien, hermana - me sonrió Harry apartándome el cabello de los hombros.

- Ya puedes salir a tomar algo de aire - informó Hermione colocándome una venda menos gruesa.

Era más cómoda y ligera.

No tenía muchas ganas pero asentí y tomada del brazo de Harry salimos afuera. Estábamos en un bosque invernal, eso explicaba el frío de los últimos días. Era precioso, todo estaba cubierto por la blanca nieve, lo que hacía que incluso el tronco caído a un lado de la tienda se viera espectacular. Los sonidos de un río corriendo a la distancia y los animales invernales andando por ahí eran como música. No obstante, no podía apreciarlo de verdad con lo perturbada que estaba mi mente. Sin embargo, con un gran esfuerzo susurre:

- Es... Esta... vez... te... luciste...Herms.

- Gracias - besó mi sien -. Pero no hables mucho, tal vez nunca puedas hablar bien de nuevo, pero solo el tiempo lo dirá.

Asentí, un poco triste y mire alrededor.

- Es el bosque de Dean - explicó mirando alrededor -. Vine una vez con mis padres hace años, así lo recordaba, los árboles, el río, todo... Nada ha cambiado - sonrió -. No es cierto claro, cambió todo. Sí trajera a mis padres tal vez no reconocería nada, ni los árboles, ni el río... Ni tampoco a mi.

Le di un abrazo con cuidado al ver la nostalgia en sus ojos. Ella tampoco se encontraba bien últimamente. Ninguno lo estaba.

Nos sentamos frente a la tienda mirando alrededor.

- Grace, ya descubrimos quien era el chico de la foto en la casa de Bathilda - informó Harry.

Los mire con curiosidad.

- Gellert Grindelwald - anunció Hermione enseñándome una imagen en el libro, pase las páginas y si, era él.

- Es el ladrón que vi en la tienda de Gregorovich - continuó Harry -. Sin ninguna duda.

𝑨 𝒍𝒂 𝑺𝒐𝒎𝒃𝒓𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝑬𝒍𝒆𝒈𝒊𝒅𝒐 || 𝑫𝒓𝒂𝒄𝒐 𝑴𝒂𝒍𝒇𝒐𝒚 ღDonde viven las historias. Descúbrelo ahora