~ ¿Quién iba a decir que las serpientes conquistan tan bien? ~ Grace ღ
A la vida de una chica siempre llegan tres amores: su mejor amigo, su primer amor y el amor de su vida, pero hay uno que siempre se queda en su corazón. Grace esta a punto de des...
En cuanto me golpeó el frío de la calle de Privet Drive pude procesar lo que había pasado. Tía Petunia jamás me había llamado Lily, porque le recordaba al odio que le tenía a su hermana. No entendí a qué venía todo eso. Harry apartó con cuidado la mano que cubría mi rostro y me limpió las lágrimas del ojo lastimado.
- Te cortó la mejilla con la uña - me informó, preocupado -. Y te la clavó (espero que sin querer) en el ojo.
- Ya no me duele tanto - murmuré.
- ¿Segura? ¿Vez bien?
- Solo un poco borroso.
- No vayas a creer lo que te dijo, Grace.
Sonreí tristemente - Y no ha visto como me brillan los ojos.
Harry depositó un suave beso sobre mi mejilla.
- Nunca creas eso, Grace. No eres un monstruo.
Lo abracé y luego tomamos nuestras valijas para caminar por las frías calles de Surrey.
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Después de un rato nos detuvimos a sentarnos en la acera. Mi ojo aún lagrimeaba pero dejaba de molestarme. El camino frente a nosotros se dividía en dos. Harry me abrazó por el frío posicionando mi cabeza contra su cuello. Ese año Harry había crecido bastante superándome por unos centímetros.
-¿Cómo te sientes?
- Mejor - susurre, disfrutando de su calidez.
Repentinamente las luces comenzaron a parpadear. Nos separamos alertas al ver como los columpios se balanceaban por sí solos. Finalmente la luz de la farola se apagó. El juego del parque empezó a chirriar girando. Me levanté asustada mirando a todos lados, Harry también se levantó viendo curioso hacía el parque. Me fijé en el matorral frente a nosotros y unos ojos brillantes conectaron con los míos.
- ¡Harry! - dije, con voz estrangulada.
Mi hermano se giró y él también lo vio porque se quedó muy quieto. Un gran perro con rasgos lobunos se asomaba por entre las plantas, era completamente negro y nos miraba con la lengua fuera. Empezó a ladrarnos y no dudé en sacar mi varita. Harry tropezó con mi pie haciéndonos caer a los dos sobre la acera.
- ¡James! - protesté.
- Lo siento - murmuró el chico.
Una fuerte bocina sonó y a continuación unas luces nos cegaron. Dando la vuelta por el camino de entrada a Privet Drive apareció un gran bus de múltiples pisos color azul. Finalmente el gran vehículo se detuvo frente a nosotros y un chico de actitud perezosa estaba recostado contra la entrada.
- Bienvenido al autobús Noctámbulo - leyó en una tarjetita -. Transporte de emergencia para el brujo o bruja abandonados. Me llamo Stan Shunpike y voy a ser tu guía esta noche.
Por fin noto nuestra penosa presencia, tirada en el suelo.