Ser perseguida por un hombre lobo era una experiencia que esperaba no tener que repetir jamás en la vida. La adrenalina era una completa locura, procure mantenerme lo más tranquila que me fuera posible porque si mis ojos se volvían linternas verdes sería difícil ocultarnos.
Harry tropezó con una raíz y lo ayudamos a levantar lo más rápido posible. Corrimos unos metros más y nos ocultamos detrás de un árbol enorme. Podía escuchar las pisadas del hombre lobo acechándonos, parecía olfatearnos pues se acercó poco a poco al árbol que nos escondía. Rodeamos el tronco lo más rápido que podíamos, evitando a la criatura. Contuve la respiración asustada, poco a poco el aullido de Lupin pareció alejarse.
Retrocedimos en silencio, el hombre lobo no parecía estar por ninguna parte. Escuchamos un gruñido detrás de nosotros y nos giramos. Ahí estaba la criatura, mirándonos agresivamente. Se levantó en sus patas traseras, listo para atacarnos. Nos abrazamos aceptando lo peor. Sin embargo, el golpe nunca llegó.
Buckbeak se interpuso en el camino del hombre lobo, también se irguió en sus patas traseras y golpeó con fuerza la cabeza del hombre lobo. Lupin trató de enfrentarse con el hipogrifo pero el animal batía sus alas con violencia, obligando a la criatura a desaparecer corriendo entre las penumbras de la noche.
- Que horror - susurré, ocultando mi rostro contra el pecho de mi hermano.
- Pobre profesor Lupin - murmuró Harry -. Tuvo una mala noche.
El viento frío aumentó de forma extraña y miramos al cielo, muchas formas oscuras surcaban el cielo nocturno. Eran dementores, parecían dirigirse todos hacía un mismo punto.
- Sirius - recordó Hermione -. ¡Vamos!
Los tres comenzamos a correr a toda velocidad. Cada minuto que nos demoráramos significaba un minuto que le costaba a la vida de Sirius. Llegamos al lago, Sirius estaba tendido en el suelo completamente inconsciente y Harry del pasado gritaba de dolor mientras los dementores extraían su esencia. Era horrible de ver, empezaba a desesperarme.
- Es horrible - murmuró Hermione.
- No te preocupes, papá vendrá y hará el Patronus - dijo Harry.
El frío empezaba a aumentar y los dementores seguían con su tarea.
- En cualquier momento - insistió Harry -. Ahí - señaló el borde del lago.
- Escúchame, nadie vendrá - hablé.
- Descuida, lo hará ¡Papá vendrá!
- Están muriendo - susurró Herms.
Harry corrió hacía el borde del lago, donde antes había señalado. Extendió su varita con determinación y pronunció el encantamiento del Patronus, un fuerte chorro de luz plateado salió de su varita, alejando a los dementores. Quedé muy impresionada, pero poco a poco las fuerzas de Harry parecían disminuir, los dementores querían retomar el control. Corrí hacía mi hermano a pesar de las protestas de Hermione. Extendí mi brazo con la varita lista, junto al de él.
- ¡Juntos! - exclamé.
Harry asintió y tomó aire.
- ¡Expecto Patronum! - gritamos.
Esta vez el encantamiento salió con una fuerza que hasta a mi me sorprendió. Enfoqué mi mente en todos aquellos momentos positivos que me ayudaban y nuestra magia iba aumentando. El hilo brillante que se extendía como nuestro Patronus parecían entrelazarse. La magia de ambas varitas se unía en una especie de trenza hasta ser expulsada hacía los dementores como olas de poder mágico. Quedé encandilada del brillo que producía nuestro hechizo, mientras todos los dementores salieron volando, expulsados de la zona.
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𝑨 𝒍𝒂 𝑺𝒐𝒎𝒃𝒓𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝑬𝒍𝒆𝒈𝒊𝒅𝒐 || 𝑫𝒓𝒂𝒄𝒐 𝑴𝒂𝒍𝒇𝒐𝒚 ღ
Fanfiction~ ¿Quién iba a decir que las serpientes conquistan tan bien? ~ Grace ღ A la vida de una chica siempre llegan tres amores: su mejor amigo, su primer amor y el amor de su vida, pero hay uno que siempre se queda en su corazón. Grace esta a punto de des...
