~ ¿Quién iba a decir que las serpientes conquistan tan bien? ~ Grace ღ
A la vida de una chica siempre llegan tres amores: su mejor amigo, su primer amor y el amor de su vida, pero hay uno que siempre se queda en su corazón. Grace esta a punto de des...
El sauce boxeador decidió que era un buen momento para despertar y nos golpeó con fuerza. Lanzándonos a los tres hacía atrás. Escuchamos como la voz de Ron gritaba desde adentro, lo que hacía el momento mucho más escalofriante. Corrimos como pudimos hacía el agujero.
- ¡Muévete! - le grite a Harry.
Nos lanzamos justo a tiempo hacía un lado cuando una de las ramas se azotó con fuerza contra el suelo. Cuando me levanté otra rama me dio de nuevo en el pecho, grité de dolor y caí a unos metros. Harry le pasó lo mismo hacía el otro lado. Hermione brincó una de las ramas para esquivar, pero la que seguía la elevó en el aire haciéndola dar giros mientras ella se aferraba con fuerza a la madera.
Hermione gritaba tan fuerte como para rompernos los tímpanos. Gire hacía un lado para esquivar otra rama. Me topé con las gafas de mi hermano.
- ¡Harry! - lo llamé.
Corrí hacía él y salté una de las ramas en el proceso. Le entregué sus lentes y él se los coloco. Nos quedamos viendo como la rama con Hermione venía hacía nosotros a toda velocidad.
- ¿Alguna idea? - preguntó mi hermano.
- ¡Para variar piensa tú una idea! - protesté.
Hermione al pasar frente a nosotros tomó a Harry de la camisa y él me tomó del brazo. Elevándonos a los tres de golpe con mucha velocidad. En el tercer giró en el aire caímos justo dentro del agujero. Harry cayó sobre mi y Hermione sobre él. Sentía que iba a escupir mis pulmones y estómago.
- Lo siento - murmuró Hermione.
- Olvídenlo - dije tomando una gran bocanada de aire -. Estoy bien.
Nos levantamos sacudiéndonos la tierra del cuerpo.
- ¿A dónde va este túnel? - preguntó Hermione.
- Creo que lo sé - contestó Harry -. Ojalá me equivoque.
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Caminamos durante varios minutos hasta subir por una trampilla. Al detallar pude identificar el lugar, con sus paredes torcidas, cuadros sombríos y suelo chirriante.
- Es la casa de los gritos - informé.
- Subamos - dijo Harry.
Tomó mi mano y subimos las escaleras seguidos por Hermione. Escuchamos los gritos de Ron y subimos aún más rápido. Mirando en cada habitación, tratando de encontrarlo. Fui la primera en verlo, sentado en una especie de sillón.
- ¡Ron! - grité.
Los tres corrimos hacía él.
- ¿Estás bien? - preguntó Hermione.
- ¿Y el perro? - continuó Harry.
- ¡Es una trampa! - exclamó el chico -. Es un animago.
Nos dimos la vuelta siguiendo las huellas húmedas de sangre que se veían en el suelo. Justo al final del rastro estaba de pie un hombre. Era Sirius Black, tenía la ropa roída y andrajosa. Su rostro se veía muy lejano a aquella época de juventud que había dibujado. Bajo sus ojos se marcaban unas prominentes ojeras, estaba muy delgado y con el pelo desordenado.