11. Demian

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BIBLIOTECA EN LO ALTODE LA MONTAÑA ANGULOSA DE BEMALI.

La biblioteca del reino era un lugar hermético, poco visitado por nuestros ciudadanos comunes. Era un edificio oscuro, tallado en lo alto de la montaña angulosa, de proporciones fastuosas, elaborado de la misma piedra caliza que formaba al gigante de roca en las alturas; pilares reforzados y cúpulas traslucidas; vitrales esplendorosos que databan de un milenio atrás, donde la luz del sol podía abrirse paso, llenado el interior de colores rojos, amarillos y naranjas. El interior estaba forrado de cuadros representativos, cientos de artilugios antiguos e iluminación media a base de velas.

Para acceder a la biblioteca, tenías que ser un halcón, de otra forma la montaña y sus peligros quebrarían el alma de aquel que intentase robar las antiguas doctrinas del clan. Era un método de seguridad efectivo, como lo ha sido construir nuestros pueblos en la cima de los árboles más altos.

El sitio era de los más elegantes en toda la nación, el único lugar que era poco transitado, el único lugar regido por los sacerdotes halcones, hombres capacitados desde muy pequeños para cumplir cada uno de sus años en este confinamiento; empapándose de arte, ciencia, medicina, herbolaria, historia y política.

Si alguien podía saber a quiénes me había enfrentado en ese prado, eran ellos.

Mis hermanos me siguen de cerca, Dershan algo abrumado con tantos libros a la vista, ya que una de sus virtudes no era la lectura, mucho menos la pasión por el saber; digamos que Dershan era un hombre de acción, un vencedor, un conquistador nato. Mientras que Dennis observa todo embelesado; cada tomo, cada color, cada detalle arquitectónico que se alza en los aires para dar un espectáculo a la vista, incluso el olor, ese exquisito olor a libro; años de almacenamiento en un sitio majestuoso, porque si podía definir con una palabra a la montaña angulosa, sería precisamente aquella: majestuosidad.

Coincidía con Dennis, este era uno de mis lugares favoritos en todo el mundo. Podía pasar horas enteras en silencio, atraído por las historias. Así fue desde que era muy niño, desde que tuve la capacidad de elevarme al vuelo, cuando mis alas fueron lo suficientemente fuertes para traerme hasta la biblioteca en la montaña sin sufrir daño alguno.

Los sacerdotes son quienes cuidan de la biblioteca, memorizando la información, recopilándola cuando es necesario y almacenando cada tomo en su sitio. Hombres alados, vestidos por túnicas amarillas, de una tela tradicional, tórrida para aquellos que deben pasar horas del día en el lugar más frío del reino, procurando mantener los libros intactos.

Para cuando caminamos por el pasillo principal, se les ve a varios de ellos en las mesas al centro, acompañados de algunos tomos, pluma, tinta, papel y la luz de una vela. Algunos alzan la vista de sus lecturas para observar nuestro andar, otros permanecen en sus ocupaciones sin sopesar nuestra presencia.

Nos acercamos al almacén, un sitio de acogida para los visitantes del reino; un mueble elevado dos cabezas por encima de mi cintura, para luego cerrar en un borde de madera que cae hasta el suelo alfombrado, fungiendo un arco perfecto por donde el encargado entra y sale sin el mayor de los inconvenientes.

—Buenas tardes —musito, tocando la madera de la barra con los nudillos. Mis hermanos se colocan a mi lado, uno sin poder dejar de admirar los vitrales en las cúpulas, el otro tanteando con los dedos el mueble de madera frente a nosotros.

—Un momento —nos dicen desde la parte trasera; voz cantarina, pero que de igual manera es de baja frecuencia, respetando el tono que debe manejarse en la biblioteca.

—¿Crees que encontraremos respuestas en este lugar, Demian? —me pregunta Dershan, poco creyente a los conocimientos del mundo.

—Todo lo que he aprendido está en este sitio, no conozco un lugar mejor para inquirir en una especie desconocida —mi hermano asiente, al tiempo que suspira. Lo conozco, sé que se siente incómodo estando en un lugar como este.

Sol del Amanecer ©/YA A LA VENTA EN AMAZONHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora