CIUDAD DE BEMALI
El golpe me había sorprendido, había sido intempestivo.
La pelea se presentó con otro de los míos, un desafío, ya que este lobo era de mayor rango y tamaño, favorecido por su amplio conocimiento. Pero también tenía a mi favor mi propio linaje y la sangre de los Luko corriendo por mis venas, era la prueba de que podría con él, de que podría vencerle.
Casi no salgo de ello, casi me quedo en medio de ese vínculo creado para la devastación. Fue un golpe de suerte que el macho se girase y me diese el ángulo necesario para dar mi golpe mortal.
No había sido nada sencillo salir de esa lucha con vida, pero al fin y al cabo, estaba en mis cuatro patas y no me hacía falta ningún miembro del cuerpo, lo que ya era una ventaja, considerando que me había enfrentado a dos criaturas muy poderosas y sorteado mi buena suerte para atravesar un bosque con una lluvia de flechas de plata.
Pero el ansia por llegar hasta Demian era mi fuerza interna. Lo que más me importaba era llegar hasta los Zarek y protegerles. Tal vez no podría hacerle frente a todos mis iguales, tal vez moriría en el intento de ver a salvo a los halcones, pero no importaba mientras pudiese tener la certeza de que ellos vivirían otro día.
Mis ojos buscan en las inmediaciones, tratando de encontrar un olor, un indicio del camino que debería tomar sin perder el mayor de los tiempos, pero lo único que llega a mis fosas nasales es el olor del humo de las casas en llamas.
No hay olor, pero si mi visión no me engañaba, había pocos de los míos a los alrededores, todos comenzaban a concentrarse en la plaza de la ciudad. Yo les sigo el paso, tratando de darles alcance, convencida de seguir el curso de sus movimientos.
Me debato entre ir hasta los halcones desprotegidos y apoyarles, o seguir la dirección que todos los lobos están tomando, considerando que no conocía del todo la misión y que, si mis ideas no eran erradas, ellos querrían llegar a un punto de reunión específico.
El fuego se extiende desde la entrada hacia el fondo del pueblo, reduciendo a simples cartones chamuscados a las primeras casas que fueron irradiadas por las llamas; ruinas oscurecidas que ahora quedarían en el pasado.
Esa imagen es todo lo que necesito para saber que debía seguir el curso del resto, ya que de no ser así, podrían seguir destruyendo todo lo que tuviesen a su alcance. Si bien no sabía si encontraría a Demian y a su familia, al menos podría asegurarme de truncar los planes de mi madre.
De un solo salto logro alcanzar el primer tejado, que se debate entre el peso de mi cuerpo y la rapidez con que corro. Los trozos de teja caen a los suelos conforme avanzo, con forme abro nuevamente los pliegues de mi estómago para caer en otro techo con las patas delanteras y seguir corriendo, desesperada, tal vez inquieta. Mi corazón bombea a una velocidad nunca antes experimentada, ansiosa por llegar más rápido que el resto, aunque eso físicamente no fuese probable.
Rápidamente doy con aquellos que corrían entre las llamas, solo alcanzo a apreciar sus patas traseras y su cola. Muchos lucen como si observasen un acontecimiento al centro del paraje, a otros los huelo en las calles, aglomerándose. No necesito más que unos cuantos segundos para entender que están apreciando algo y que sus posturas, gruñidos y ademanes, son la muestra de la exhibición que se formaba al centro de lo que parecía ser la plaza central de Bemali.
Cuando tomo la iniciativa de inclinar el cuerpo hacia el vacío de la calle, visualizo lo que ocurre. Ahora entiendo por qué los lobos aullaban en alabanza. Algo se ejerce en los suelos adoquinados.
El estómago se me oprime, la sangre en mi cuerpo corre de forma irregular y podría jurar que mi corazón se ha paralizado por algunos intervalos de tiempo.
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Sol del Amanecer ©/YA A LA VENTA EN AMAZON
RomanceDos clanes rivales en guerra. Dos enemigos mortales sintiendo una extraña atracción. Dos enemigos dispuestos a dar su vida el uno por el otro.
