WANAN.
TIERRA NEUTRAL.
Llegar a Wanan nos había tomado más tiempo del esperado, considerando la inclemencia del aire y el tener que vernos obligados a detener nuestro vuelo para renovar fuerzas y asegurar una holgura productiva al siguiente día.
No podía dejar de pensar que, a estas alturas, mi padre ya sabría de nosotros, ya habría sido informado de nuestro acuerdo con la loba y de mis deseos de saldar mi deuda pasando por encima de sus órdenes.
Debía admitir que me aterraba lo que llegase a pensar de mí y de mi desafío, ya que había sido lo suficientemente claro: «Debemos acabar con la guerra. Aquel que traiga consigo la cabeza de la hija primera del clan de Nalenjem, será el lord halcón».
Mi decisión no acabaría con la guerra entre los clanes, estaba seguro, pero al menos me haría sentir menos culpable.
Para mí, había sido agotador mantenerme alejado, tener que levantar el muro que Amaya había logrado derribar y mostrarle la indiferencia que les convenía a todos por igual, asegurando que mi corazón se viese protegido ante algo mayor, algo que solo pensé entregarle a la loba, algo que en verdad logró mover mis barreras, a tal punto que, me permití pensar en un futuro con ella. Por más absurdo que esto fuese, lo que más deseaba era estar con ella sin importar el costo.
Jamás podría ser. Éramos hijos de clanes enemigos, dos bandos opuestos.
No había futuro.
No existía la posibilidad de una vida en conjunto.
Pasadas las horas, los días y los continuos cambios del aire, logramos alcanzar la isla de Wanan, la ciudad más grande en todo Padenum. Una ciudad avanzada, de edificios grandes en tonos dorados y blancos, con miles de habitantes de todas la especies. De puentes que cruzan el río prominente que divide la gran ciudad, siendo este el recurso más fructífero para su vida agitada.
La ciudad entera está resguardada por una barrera de montañas, formando picas verdosas que dejan la ciudad al centro del cuenco. Si no poseías alas, lo más prudente era llegar a Wanan mediante el uso de las balsas, que salían cada tanto en dirección a Loguna, para llevar y traer a todo aquel que necesitase atravesar la bravura del mar Arco.
Wanan era un sitio celestial, de acabados inmaculados por todas partes, de aire puro corriendo por los aires, de grandes y majestuosos telares. El caos no reina, aquí todos pueden llamar hogar a lo que podría ser uno de los lugares más bellos y avanzados que he visto en toda mi vida.
Mis hermanos y yo no habíamos venido, esta era la primera vez que nos atrevíamos a adentrarnos en estos dominios, pero advirtiendo la amenaza del clan de los lobos y entreviendo que podríamos meternos en problemas al pagar una deuda que solo yo tengo, es que me veo obligado a seguir adelante con esto, vivir la experiencia y conocer algo nuevo hasta que la familia de Amaya venga por ella al único sitio donde serían castigados por atacarnos.
—¡Vaya! —Pronuncia Dershan, colocando su morral al costado del cuerpo, sus alas denotan sorpresa, mostrándose de manera suelta y ligeramente abiertas.
—Lo mismo digo... —pronuncia Dennis, aferrando a Amaya por el brazo.
Mi hermano menor no la había soltado en ningún momento y no sabía a qué podía deberse, si a su miedo a verle correr para dejarnos en medio de este sitio o porque percibe que se encuentra tan asombrada como nosotros.
—Debemos enviar el mensaje ya mismo y hallar un sitio para poder descansar, tal vez por fin encontremos un lugar con más de una habitación —reclama Dennis a Dershan, quien fue el encargado de los sitios de convivencia.
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Sol del Amanecer ©/YA A LA VENTA EN AMAZON
RomanceDos clanes rivales en guerra. Dos enemigos mortales sintiendo una extraña atracción. Dos enemigos dispuestos a dar su vida el uno por el otro.
