31. Amaya

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NALENJEM, NACIÓN DE LOS LOBOS

Un viaje sobre una balsa, un viaje a cuatro patas, una semana entera y un lobo que no dejó de arrojarme miradas asesinas todo el camino.

No me dirigió la palabra en todo el trayecto, no se dignó a preguntar nada. Intuyo que vio suficiente en Wanan como para saber que mi pensamiento había girado en la dirección contraria a las ideologías con las que crecimos.

Al llegar a nuestra nación, no hubo mucho que decir, mi madre se sintió satisfecha al verme, aunque no podía llamar alegría a aquellos desplantes de frialdad que me profesa siempre y al intercambio momentáneo de palabras, alardeos que culminan en un: «Tengo asuntos importantes a tratar. Aséate, que tienes que estar preparada en veinte minutos».

«¡Qué bienvenida más cálida!», pensé al meterme en la tina de baño esa tarde, arrastrando con el agua perfumada la tierra del bosque, los aires del camino y, sobre todo, la sensación de un tacto hirviente sobre mi piel, un macho alado que logró desdibujar las marcas de antiguos amantes para dejar nuevos vestigios, marcando eternamente el paso de su pasión por mi cuerpo.

Cerraba los ojos y lo imaginaba. Rememoraba la sensación de su cálido cuerpo a mi lado, de sus alas protegiendo nuestros cuerpos, de nuestro ser creando un mundo propio, solo para nosotros. Cerraba los ojos y el color naranja aparecía, figurando un par de astros descendientes del cielo, que iluminan los campos y la tierra que tanto anhelo. Mi color favorito en todo el mundo.

Cierro los ojos y le miro directamente, abro los ojos y le pienso constante.

Esta vez era peor que la anterior, por mucho, porque ahora sabía perfectamente lo que se sentía ser parte de Demian, ser tocada y adorada por él. Ahora sabía lo que era ser querida, necesitada, sensaciones que ya nunca podría tener.

No se parecía en nada a mis otros amantes, a aquellos que veían dominio, poder y el linaje que podrían obtener de mi emblema. Las sensaciones que Samael me hizo creer merecer, no tenían comparación con esa fuerza que Demian logró azorar en el centro de mi alma, y es que era exactamente eso: el halcón no solo logró tocar mi cuerpo, sino mi alma entera.

Ya no era la misma, estaba segura. El príncipe halcón había venido para quedarse muy hondo, muy en el fondo de mi ser, enterrado, sin poder salir. ¿Qué haría ahora? ¿Vivir añorándole? ¿Vivir simplemente de recordarle por el resto de mis días? Demian sería siempre quien es y yo sería quien soy, ¿en qué estaba pensando? ¿Qué futuro podríamos tener juntos?

«¿Futuro?», incluso ya pensaba en un futuro y ni siquiera tenía la certeza de volver a verle en un punto de mi vida, ni de que la guerra que mantenían nuestras castas no nos separara de forma definitiva, que era una posibilidad muy alta.

Estaba perdiendo la razón, por completo.

Y ahora tendría que afrontar la realidad, mi realidad, tendría que dejar atrás lo que vivimos y seguir adelante, junto a los míos, junto al clan que me vio nacer, crecer, «el mismo clan que me degollaría hasta perder cada gota de sangre a causa de lo que hice, solo por osar cohabitar con el enemigo», pienso detenidamente, recordándome por qué estoy aquí, por qué no decidí abandonarlo todo y lanzarme al precipicio con ese ser maravilloso, portador de alas deslumbrantes y mente brillante, tan protector como clemente. Tan hosco como dulce.

Cuatro lunas han pasado ya a mi retorno, muchas horas, días y noches enteras, las más desoladoras de mi vida entera.

Me enfundo en un pantalón perfectamente acoplado a mi cuerpo; el tono es brillante y oscuro, luego amarro correctamente las agujetas de mis botas en torno a mis tibiales, siguiendo una secuencia que va de mi empeine hasta por debajo de mis rodillas. Coloco guantes a mis manos, algo necesario, ya que las cicatrices plata suelen brillar cada tanto, cada que pienso en Demian, exponiendo algo que ahora debía guardar como el más grande de los secretos. Rápidamente ajusto un corsé de cuero a mi cintura y, por primera vez en mucho tiempo, decido dejar mi cabello suelto, en libertad, algo poco conveniente para la dama que se muestra como la guerrera y futura alfa del clan.

Sol del Amanecer ©/YA A LA VENTA EN AMAZONHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora