30 de Diciembre de 2023.
Margot Smith:
La vista se me hace borrosa apenas abro los ojos, el frío en intenso y el sonido de un marca latidos me hace tomar conciencia.
¿Dónde estoy?
Esta es una habitación oscura, no entra un rayo de luz a excepción el que entra por debajo de la puerta. Frunzo el entrecejo y me siento sobre la cama.
¿Qué pasó?
Extiendo la mano a la pared y comienzo a buscar el encendedor, es así que por alguna razón se enciende cuando apenas tocó la pared, un pequeño interruptor estaba en mis dedos.
Era una habitación de hospital. Había incluso un pasillo frente a mi camilla, una pared llena de medicamentos, colgantes de suero y administración de medicamentos.
¿Estaba en Florencia?
Es así que miró mi mano, hay un montón de sondas pegadas a mis brazos, hay tres en una y uno más que está en mi dedo y se conecta al marca latidos. Me siento a la orilla de la cama y el frío suelo abraza las plantas de mis pies apenas tocó el suelo.
Cuando me pongo de pie, un mareo baña mi cuerpo en balanceos, lucho por no caer, pero mis piernas pierden fuerzas y caen al suelo en un intento fallido.
El suelo está frío.
De repente, aquella máquina que está al lado de mi cama, parece venir a mi, y cae frente a mis ojos con rudeza, sin darme tiempo de reaccionar.
Me quedo ahí tirada y cierro los ojos, las enfermeras deberían venir pronto.
Pero nadie viene.
¿Dondé está papá? ¿Esta cerca?
¿Estoy en un hospital de Florencia?
Me burló de la idea.
Es así que me levanto y trato de hacerlo levantarse conmigo, me siento sobre la cama y sobo mi espalda. La caída dolió. Espero ahí sobre la cama por algunas dos horas, nadie venía, ¿Tan descuidada estaba?
Es así que escucho pasos que provienen del pasillo, al fin, alguien venía. Me quedo esperando a que entre, unos minutos más y es así cuando veo que la puerta es abierta, el sonido rechina en la habitación y es ahí cuando me doy cuenta que quien está ahí es una mujer de algunos treinta y tantos años. Me ve y deja caer la tabla con sus anotaciones rutinarias.
Saca su celular y cierra la puerta en mi cara.
La mujer parecía bailar de alegría, ya que fuera la puerta, sus chillidos fueron notorios, de repente, comenzó a hablar:
—Ha despertado, necesito que venga a verla en este momento. Claro.
La enfermera deja sus pasos de nuevo detrás de mi habitación. Increíble, ahora estaré sola aquí, en esta habitación tan fría y..
De repente, mis mejillas se tiñen de un carmesí intenso.
M
e doy cuenta de mi estado, tengo solo una bata de hospital encima. Siento mis pezones duros por el frío, mis piernas estan frías, mi abdomen permanece igual.
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Appartenente.
RomanceMargot sale una tarde de su casa a celebrar su aniversario de tres años con su novio. Después de una acalorada discusión, Margot regresa a casa donde unos ruidos extraños la obligan a salir, es ahí cuando se da cuenta que su novio está tirado en el...
