Damien:
Bajé corriendo las escaleras esperando lo peor, el miedo me inunda, mis piernas se enredan pero aún puedo correr, llego a la planta baja y es ahí que miro las puertas abiertas, y ella en medio de las mismas. Su cuerpo se arrastra y sus manos tratan de juntar algo, pero se resbala y hace sonidos ruidos extraños se revuelca en ellos y grita, adormece mis sentidos, un escalofrío me recorre, parece ser que todo corre más lento, por que no puedo escuchar, no puedo hablar, ni siquiera puedo imaginarme lo que hay afuera, solamente miro a mi amada Margot, destrozarme, romperse y derramar todo aquello por lo que tanto había querido proteger.
¿Qué había en el suelo?
¿Qué era lo que la tenía así?
No es Aslan, ¿cierto?
No mi Aslan.
Apenas me acerco, la sangre ha bañado sus prendas, aquella bata con la que la cubrí ahora mismo parece que está presenciando un asesinato, con sus manos, aruña el suelo, hay tanta sangre que temo, no quiero acercarme, no quiero ver..
Margot tiene en sus manos una cabeza.
Y cuando apenas la sostiene entre sus manos, la abraza, y me deja verlo.
Aquella cabeza..
Sus azules ojos me miran, sostienen y bajo la muerte me observan; es cuando me doy cuenta quien es.
Era Aslan.
Mi Aslan.
El frío se posiciona en mi pecho, no siento que lato, no siento vivir, pareciera que mi alma ha desaparecido de mi ser y me ha dejado vacío, como un cascarón, inservible y sin sentido de vida, esto es imposible, acabo de despedirlo hace dos días, ¿cómo ha sucedido esto? ¿Cuando se me salió tanto de las manos?
Los gritos de Margot no me hacen reaccionar ya que mi hijo me mira con la misma intensidad que mis ojos, tan azules, tanto que pueden ser negros, pero están vacios, no hay chispa de alguna vida en ellos, aquel brillo que lo caracterizaba ahora se ha convertido en nada, no hay nada en Aslan.
Mi Aslan está muerto.
Camino hacia Margot, tambaleante, la escena es tan dolorosa que me aviento a llorar: ella tirada entre un montón de trozos de carne, la sangre baña sus piernas y trata de recoger todos los trozos de su hijo con las manos, acaparando todo con antebrazos y biceps, abraza y los sube a su pecho, pero las piezas se le resbalan y la frusta, lo hace tanto que se tira sobre ellas y las sostiene, pero vuelven a caerse.
Las piernas de Aslan están al otro lado de la puerta, los brazos estan siendo tomados por ella, la cabeza esta abrazada en su pecho, sus manos sostienen lo que solía ser Aslan, pero Aslan no es eso, es solo su cascarón.
Aquella noche, recibimos a Aslan descuartizado en una caja de cartón frente a la puerta de casa, como si fuese un paquete que has pedido por línea, como si fuese la cosa más normal del mundo, mi amado hijo perdió la vida de una forma tragica, todo por mi culpa; de haber sabido que un dolor tan grande podía pasarme, hubiera preferido el aborto.
Aquel día, recibimos el cuerpo de mi hijo muerto, y tambien a mi mujer.
Margot, recogía las partes de su hijo con desesperación, aruñaba el suelo y arrastraba las piernas, trataba de ensamblarlas pero era imposible, está roto, Aslan esta roto desde hace bastante tiempo y no lo sabíamos.
Alexander me confesó antes de irse que había violado a Aslan desde hacía cuatro meses.
Mi hijo sufria desde antes y no lo sabíamos.
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Appartenente.
RomansaMargot sale una tarde de su casa a celebrar su aniversario de tres años con su novio. Después de una acalorada discusión, Margot regresa a casa donde unos ruidos extraños la obligan a salir, es ahí cuando se da cuenta que su novio está tirado en el...
