Capítulo Ocho: Sueños.

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Margot:

Apenas he abierto los ojos, todo se ve borroso, mi nuca duele, mi cuerpo lo hace, en especial mi hombro el cual parece estar más apretado que de costumbre, apenas intento sentarme, mis caderas duelen, ¿qué ha pasado?

Miro a mi alrededor, el frío me invade y deja a la vista una habitación de hospital de la cual no me puedo librar mucho, ya que no puedo ni estar sentada. Inhalo profundo y trato de hacer sonar mi nuca pero duele, duele bastante. La toco, me doy cuenta que tengo una gasa, una que duele cuando intento tocarla.

La puerta se abre y deja ver a un Damien que corre hacía mí, me toma de las manos y me detiene a hacerlo, yo le miro, sus intensos ojos de nuevo..

Los recuerdos llegan, llegan dolorosos y me traen el recuerdo de la asfixiante sensación de estar bajo agua, de sentir que poco a poco mis pulmones se llenan y no puedo respirar, mi hijo, muriendo entre mis manos mientras no podía hacer nada, solo yo en medio de una tragedia, cuando por fin lo pude hacer recapacitar, Alexander me golpeó la cabeza.

¿Dónde esta Aslan?

Mis ojos buscan los de Damien, quien mira los mios con nostalgia y cariñp, pero a la vez una tristeza gigante. Parpadeo, miro a mi alrededor pero nadie más está en la habitación, solo yo, ¿Donde está mi hijo?

Miro a Damien, no puedo hablar con claridad pero cuestiono:

—¿Donde esta nuestro hijo?

Damien abre los labios pero no puede hablar, pareciera que incluso para él es difícil expresarlo, busco sus ojos los cuales no quieren mirar los míos, quiero saber que ha pasado, ¿por qué no me miras?

—¿Damien?

Trago saliva y las lágrimas de nuevo están saliendo, corrían calientes, quemaban mis mejillas y dolían a tal grado que no podía sostenerme de sus brazos sin temblar.

El frunce sus labios y cierra los ojos.


—¿Dónde está Aslan? —cuestiono de nuevo.

Mi voz tiembla con temor cuando hago esa pregunta, mi corazón late con fuerza y pega en mi pecho, le salvé la vida, él lloró, ¿Dónde está ahora?

Damien lame sus labios y toma ambas de mis manos, las lágrimas corren sin sentido en mis mejillas, quiero gritar cuando lo miro tan nervioso, ¿por qué estás aquí? ¿Por qué estoy contigo? ¿Y por que Aslan no está? ¿Qué pasó?


—Aslan tiene dos días secuestrado por Alexander.


Sentí mi mundo detenerse, es raro, no lo sentí cuando mamá murió, ni cuando papá lo hizo, ni cuando Davien murió frente a mis ojos, ¿pero por qué esta vez sí?

¿Es el instinto de una madre? ¿El dolor de un padre? ¿La incertidumbre? ¿Donde está Aslan? Quiero a mi Aslan..

Un escalofrío me recorre, es helado, mi pecho parece haberse detenido, mis manos tiemblan, pareciera que cada célula de mi cuerpo se está derrumbando poco a poco...

Y me deja en nada.

—No he tenido noticias de nuestro hijo desde hace dos días, y créeme que lo he ido a buscar a lugares recónditos, lugares donde yo sé él puede estar pero no lo encuentro.

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