Capitulo 6

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Cuando me encontré en los meses más oscuros de mi vida, jamás creí que recaería. Me juré a mí misma que no lo volvería a hacer a menos que pudiera reunir todas las fuerzas necesarias para vencerlo desde dentro. Ahora estaba más decidida que nunca: debía tomar la justicia de la manera más inteligente, porque lo único que él quería era que perdiera la calma. Después de respirar profundamente dos o tres veces, mi respiración se estabiliza y puedo volver a mirarme en el espejo, las marcas y raspaduras que me dejó su paso todavía visibles, como si hubieran ocurrido ayer.

Entré al baño hecha un manojo de nervios, con el miedo apretándome el pecho. Malih había entrado a mi lugar de trabajo con la intención de hacerme sufrir, de sumirme de nuevo en el terror. Pero algo había cambiado. Aunque él había tenido el control muchas veces, ahora las reglas del juego eran diferentes. Estábamos en mi país, y aquí las leyes eran distintas y las voces de las mujeres eran escuchadas.

Salí con una fuerza renovada y una determinación férrea. Busqué mi cartera en el escritorio con movimientos precisos y me dirigí al ascensor, mi pulso ya estabilizado. Al salir del edificio, vi a Hassem esperando impacientemente, su respiración irregular delatando su ansiedad.

Cuando me divisó, se dirigió hacia mí con largas zancadas y me envolvió en sus brazos, apretándome contra su pecho. Aún con tacones, apenas llegaba a su pecho debido a su altura imponente. Aspiro su característico perfume embriagante y siento cómo su corazón se calma poco a poco.

— Él está aquí — dice en un susurro, acariciando suavemente mi cabello.

— Lo he visto — respondo sin rodeos. Hassem se aparta ligeramente, con preocupacion. — Pero es lo suficientemente inteligente para no hacer nada al respecto.

— No quiero que vuelvas a trabajar aquí, hará todo lo que esté a su alcance para causarte daño — dice exhausto.

Lo observo con calma, segura de mi decisión.

— Y eso es justo lo que él busca. No le pienso dar ese lujo.

—Hay algo peor. Él llegó esta mañana y cuando me levanté tenía diez llamadas perdidas de Dominick —fruncí el ceño, sin entender.

—¿Y quién es Dominick?

—Es mi jefe de seguridad, pero lo importante no es eso —Hassem saca su teléfono y busca rápidamente hasta mostrarme algunas fotos. Mis ojos se abren como platos al ver las imágenes: todo está revuelto, destrozado, desordenado, e incluso incendiado. Intento controlar el temblor en mi labio mientras ambos nos miramos, angustiados.

—¿Mamá estaba allí? —pregunto con el corazón latiendo frenéticamente en mi pecho.

—Sí, pero ahora está en el auto —me señala hacia donde Michael y otra persona están custodiando. Un torbellino de emociones me invade: miedo, culpa y desesperación. Hassem tenía razón sobre ir ayer a hablar con mamá; fue una negligencia dejarla sola.

Corro hacia el auto y Michael me abre la puerta. Me deslizo adentro y encuentro a mi madre llorosa, con la camisa rota y el pantalón a medio poner, descalza. Me arrodillo junto a ella, tomando sus manos temblorosas en las mías.

—Mamá, ¿estás bien? — preguntó abrumada.

Ella asiente, pero las lágrimas siguen corriendo por su rostro. La abrazo con fuerza.

—No dejaré que esto quede impune —murmuro, más para mí misma que para ella, mientras las lágrimas comienzan a brotar también de mis ojos.

— Alicia, es un hombre peligroso... te lo dije.— sus palabras parecen puñaladas del mismo filo.

— No te preocupes mamá, te voy a proteger.— le confirmó mientras tomó su cabeza entre mis manos y uno nuestras frentes para tranquilizarla, luego depositó un sutil beso en su sien y cuando Hassem entra el auto se pone en marcha con Michael y Dominick al frente.

Árabe Encadenada A Ti [2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora