Capitulo 29

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— Les enseñaré las habitaciones — dice con voz pausada, burlona pero era el alcohol quien hablaba por el, sus pies estaban tan pesados que le costaba caminar y mantenerse erguido al mismo tiempo. Camina con esa serenidad tan irritante, juguetón. Nos guía por el pasillo con la seguridad de alguien que tiene el control absoluto.

Lo seguimos en silencio. No sé qué espera lograr con esta hospitalidad forzada, pero cada detalle del lugar grita que sigue siendo el mismo de siempre: calculador, perfeccionista y, sobre todo, peligroso. Y yo no dejo de pensar en mi pequeña ratoncita con el corazón clavado en mi garganta sintiendo que en cualquier momento pueda hacer algo para descubrirme, es exasperante esta situación, a tal extremo que me hace dudar.

Entramos en esa lujosa casa que ya conocía a la perfección, había vivido algunos dos meses de mi vida aquí, y estuve en muchos lugares con Oxia, Beatriz y Danna, me pregunto dónde estarán ahora.

Nos lleva justo por las habitaciones donde se quedaban las chicas del harem ¿seguirán aquí? Ha pasado tanto tiempo que tengo tantas preguntas que nadie me puede responder, cuando llegamos a un pasillo.

— Oh, qué coincidencia — suelta Eric con una sonrisa ladeada, girándose hacia Hassem—. Casi parece que lo planeaste.— se ve tan relajado, ojalá yo pudiera estar de la misma forma.

Hassem se cruza de brazos contra el marco de la puerta, observándolo con una calma peligrosa, con ojos vidriosos y a los dos segundos después esquiva su mirada hacia mi, automáticamente bajo la mirada.

— No me des tanto crédito. Aunque supongo que podría hacer que la habitación sea más... interesante para ustedes dos.— frunzo el ceño ¿él estaba ofreciéndose a... ?

Eric sonríe, apoyando un brazo en mi hombro con descaro.

— Por supuesto. Pero dime, Hassem, de verdad ahora ¿eres de ese tipo?— lo observa de arriba a abajo.— él se encoje los hombros.

— Con todo el respeto.— dice en dirección a mi.— cuando un hombre pierde su alma ¿tendrá alguna solución guardar castidad?— todo el ambiente se siente prendido de un hilo.

Eric aprieta la mandíbula, aunque mantiene la sonrisa. Se acerca, inclinándose apenas a mi.

— No necesito imaginar nada. Sé exactamente cómo termina esto.— termina de decir Hassem desprendiendo su brazo de el marco de la puerta para hacer un intento de enderezarse.

— ¿Sí? — Eric finge curiosidad—. Entonces dime, ¿qué ves?

Hassem no responde de inmediato, solo vuelve a observarme con ese brillo afilado en los ojos. Luego sonríe con suficiencia.

— Veo a un hombre demasiado cómodo en mi casa.— cambia el tema.— Justo lo que necesites, mi casa es tu casa Eric.

Eric mantiene su expresión relajada, pero hay un destello en su mirada que me dice que está disfrutando esto más de lo que debería.

— Y yo veo a un hombre demasiado pendiente de dónde y con quién duermo.— Tragó duro.

— No te emociones, hay suficientes bellezas en el planeta ¿no lo crees?

La tensión en el aire es densa, como si estuvieran midiendo fuerzas sin moverse.

Sonrío y le doy una palmada en el pecho a Eric.

— Vamos, guapo, deja de provocarlo o va a echarnos antes de que disfrutemos de esta "increíble hospitalidad".— debía meterme o eso sentía.

Eric me guiña un ojo antes de avanzar hacia la habitación.

—Es solo un juego querida ¿cierto Hassem?— este es un nuevo sorbo de su trago al que ya no le queda tanto.

Hassem suelta una risa nasal y se aleja.

Árabe Encadenada A Ti [2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora