Capitulo 26

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POV Hassem

No pude cerrar los ojos, ni un segundo. Cada vez que lo intentaba, la imagen de Alicia desapareciendo en ese avión me asfixiaba. La preocupación era como un veneno corriendo por mis venas. Mi mente no dejaba de girar en círculos, imaginando escenarios imposibles: ¿y si el avión estaba flotando en algún lugar, con ella esperando que alguien la rescatara? ¿Y si...? Pero la verdad era más cruel: nadie sabía dónde estaba o si todavía vivía.

Finalmente, tomé el teléfono con manos temblorosas y llamé a Beatriz. Apenas me salió la voz , me escuche quebrado, transmitiéndole todo lo que necesitaba saber.

— Ya voy, no te muevas. — se escuchaba decidida, pero detrás de la barrera telefónica e incluso ese sutil tono de voz, podía percibir la misma ansiedad que me consumía.

Menos de quince minutos después, la puerta se abrió de golpe. Danna fue la primera en entrar, sus ojos encendidos con rabia y angustia.

— ¡He destrozado mi teléfono de tanto llamarla! ¡Ciento veinte intentos, Hassem! ¿Cómo puede no haber rastro? — chilla resonando por la habitación mientras caminaba con pasos furiosos.

Detrás de ella, Oxia carga una computadora y una antena que apenas registré. Parecía tan concentrada que su rostro era una máscara de determinación, no dijo ni una palabra. Por último, Beatriz con una expresión que hizo que el poco control que tenía sobre mí mismo se tambaleara. Parecía más rota que nunca, como si ya supiera lo peor.

— ¿Qué fue lo que pasó? — preguntó Beatriz, mientras me miraba directamente a los ojos.

— Ojalá lo supiera — respondí, sintiendo cómo las palabras se atoraban en mi garganta. Me pasé las manos por el cabello, desesperado. — La dejé esta mañana en el aeropuerto. Todo estaba bien. Era mi propio jet, Beatriz. — se vuelve a quebrar mi voz cuando busco sus ojos que aún estaban fijos sin emoción alguna. Todo estaba bajo control. ¿Cómo pudo pasar esto?

Sentí un nudo en el pecho tan fuerte que me obligó a levantarme de golpe. Comencé a caminar por la habitación como un animal enjaulado. La rabia, el miedo y la impotencia estaban a punto de estallar en una tormenta imparable.

— ¡Me estoy volviendo loco! — grité, golpeando con el puño la pared más cercana. El dolor físico era mínimo comparado con el que sentía en el alma.

Danna se acercó y me sujetó por los hombros, obligándome a mirarla.

— Hassem, vamos a encontrarla. — Su voz dura, pero sus ojos delataban que estaba tan asustada como yo.

Oxia se sentó frente a la computadora, moviéndose con una rapidez frenética. Tecleaba sin descanso, instalando la antena y buscando alguna señal del avión.

— Voy a rastrear cualquier transmisión que haya salido del jet antes de que perdiéramos contacto — explicó sin apartar la vista de la pantalla.

Beatriz se sentó en el sofá, con las manos temblando mientras se pasaba los dedos por el cabello.

— Esto no puede estar pasando — murmuró, como si intentara convencerse de que todo era una pesadilla.

Pero para mí no había duda: estaba perdiendo algo más que el control. Estaba perdiendo a Alicia, la única persona que había logrado traspasar las paredes que construí alrededor de mi corazón y la única que tenía que proteger sobre todas las cosas ¿por qué fui tan egoísta?

Cerré los ojos un momento, intentando recordar su rostro, su risa, el olor de su piel. Era como si todo se desvaneciera, como si mi mente me estuviera traicionando, arrancándome lo poco que me quedaba de ella.

Árabe Encadenada A Ti [2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora