Hogar dulce hogar

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La luz del amanecer se colaba por las cortinas, acariciando suavemente los rostros de Chiara y Violeta. La primera en abrir los ojos fue Chiara, quien todavía adormilada, no pudo evitar sonreír al ver a Violeta acurrucada contra su pecho, con su respiración tranquila y su rostro en completa paz. Sus dedos se movieron instintivamente, trazando pequeñas formas invisibles en la espalda de su novia mientras la observaba dormir.

-Eres demasiado preciosa... -murmuró Chiara en voz baja, como si temiera despertar a Violeta, aunque parte de ella también deseaba que lo hiciera.

Como si la hubiera escuchado, Violeta se movió ligeramente, soltando un pequeño sonido entre un suspiro y un murmullo antes de abrir los ojos. Lo primero que vio fueron los ojos verdes de Chiara mirándola con amor, y no pudo evitar sonreír.

-Buenos días... -dijo Violeta con voz ronca, típica de quien recién se despierta.

-Buenos días, dormilona -respondió Chiara, dejando un beso en la frente de Violeta- ¿Has dormido bien?

-Muchísimo. ¿Y tú? -Violeta se incorporó un poco, apoyando la barbilla en el pecho de Chiara mientras la miraba llena de ternura.

-Increíblemente... Aunque despertarme contigo así lo supera todo. - dijo Chiara, haciendo que Violeta se riera suavemente.

Violeta sonrió ampliamente y, sin pensarlo mucho, se inclinó hacia arriba para besarla. Era un beso suave, lleno de cariño, que pronto se convirtió en algo más profundo y lento. Chiara respondió de inmediato, llevando una mano al cuello de Violeta mientras la otra acariciaba su espalda.

-Podríamos quedarnos aquí todo el día... -susurró Chiara cuando sus labios se separaron, pero no pudo evitar rozarlos de nuevo.

-Mhm, no estaría nada mal, pero... -dijo Violeta, quien levantó la mirada, intentando resistirse a otra ronda de besos- Tú tienes que ir a ver tu estudio hoy, señorita estrella mundial.- bromeo Violeta, quitándose mínimamente de encima de su cuerpo.

Chiara soltó un pequeño gruñido de protesta y rodó hacia un lado, fingiendo estar enfadada como una niña pequeña haciendo un puchero y frunciendo las cejas. Rodando junto a ella a Violeta, quien ahora quedaba a su lado.

-¿No puedo mandarles un mensaje diciendo que estoy ocupada con algo mucho más importante? -dijo dramática, llevándose una mano a la frente mientras Violeta reía.- Ya lo veré mañana.

-No creo que tu equipo acepte "acurrucándome con mi futura esposa" como excusa válida.- dijo Violeta, antes de darle un ligero golpe en el brazo para después levantarse de la cama, llevando consigo una camiseta que estaba tirada por el suelo para cubrirse, le había dando algo de vergüenza decirlo.

Chiara se quedó mirándola mientras caminaba hacia el baño, con el cabello desordenado y la luz de la mañana resaltando su figura. No pudo evitar morderse el labio, claramente distraída. Y tampoco pudo evitar una sonrisa amplia, de esas que te llenan el rostro y el corazón a la vez, mientras sus ojos seguían fijos en la silueta de Violeta desapareciendo en el baño.

Su "futura esposa". La frase resonaba en su mente, una y otra y otra vez. Aunque Violeta lo había dicho en un tono medio burlón, no podía dejar de recordar cómo, hacía apenas dos semanas, ella misma había usado esas palabras frente a miles de personas. Y el que Violeta se lo hubiese tomado tan bien le encantaba.

Amor temporal ||KiviDonde viven las historias. Descúbrelo ahora