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Habían pasado tres meses desde la ruptura entre Nicole y Roberto, y aunque ella había tratado de seguir adelante, los recuerdos seguían vivos en su mente. Roberto, por su parte, no había dejado de buscarla. Mensajes, llamadas, flores, incluso canciones dedicadas en sus conciertos. Su arrepentimiento era evidente, pero Nicole se mantuvo firme.

—No puedo volver con él —decía cada vez que Fernanda le preguntaba si había considerado perdonarlo.

Sin embargo, la vida tenía otros planes para Nicole, planes que cambiarían su realidad de una manera que nunca imaginó.

Los síntomas

En las últimas semanas, Nicole había notado algo extraño en su cuerpo. Náuseas por las mañanas, mareos, y un cansancio constante. Al principio pensó que era estrés por todo lo que había pasado, pero cuando se dio cuenta de que su período no había llegado en dos meses, comenzó a preocuparse.

—Fernanda, necesito hablar contigo —dijo Nicole un sábado por la tarde, mientras ambas estaban en el cuarto de Nicole.

—¿Qué pasa? —preguntó Fernanda, dejando de lado su celular.

—Creo que estoy embarazada...

Fernanda la miró con los ojos abiertos de par en par.

—¿Qué? ¿Cómo?

—Es que... antes de que todo pasara con Roberto... —dijo, con la voz temblorosa—. Tuvimos un par de noches juntos.

Fernanda se quedó en silencio por un momento, tratando de asimilar la situación.

—¿Ya te hiciste una prueba?

Nicole negó con la cabeza.

—No quiero confirmarlo, pero ya no puedo seguir ignorando los síntomas.

La prueba de realidad

Esa misma noche, Nicole se armó de valor. Fue a la farmacia más cercana, compró una prueba de embarazo y regresó a su habitación. Fernanda estaba con ella, esperando ansiosamente los resultados.

—¿Y? —preguntó Fernanda, cuando Nicole salió del baño con la prueba en la mano.

Nicole la miró, su rostro lleno de incertidumbre y miedo.

—Es positivo...

Fernanda se levantó rápidamente y la abrazó.

—Todo va a estar bien, Nicole. No estás sola.

Nicole comenzó a llorar, una mezcla de emociones inundándola.

—¿Qué voy a hacer, Fernanda? Roberto no puede saberlo...

—Nicole, tarde o temprano se enterará. Además, tiene derecho a saber.

Nicole sabía que Fernanda tenía razón, pero el miedo de enfrentarse a Roberto y a su familia era abrumador.

El dilema

En los días siguientes, Nicole intentó procesar la noticia. Sabía que su vida estaba a punto de cambiar de una manera que nunca había imaginado. Pero también sabía que tenía que tomar una decisión: ¿le contaría a Roberto?

Mientras tanto, Roberto seguía insistiendo. Un día, mientras Nicole estaba en su cuarto, su celular sonó. Era un mensaje de Roberto:

"Nicole, sé que no tengo derecho a pedirte nada, pero necesito verte. Solo quiero que sepas cuánto lo siento y cuánto te extraño."

Nicole miró el mensaje por unos segundos antes de responder:

"Necesitamos hablar."

Sabía que era el momento de enfrentarlo y contarle la verdad, por mucho miedo que tuviera. La vida de ambos estaba a punto de cambiar para siempre.

Muñequita Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora