CAPÍTULO 30: EL REGRESO DEL PASADO

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_EL REGRESO DEL PASADO_

Pov General:

Los años habían pasado, dejando huellas profundas en sus corazones y recuerdos imborrables en sus mentes. La vida en el campus universitario era ahora un capítulo cerrado, una etapa que había llegado a su fin con la esperada graduación. Las chicas, quienes habían enfrentado juntos desafíos, éxitos y pérdidas, se preparaban para cerrar esa puerta y abrir una nueva.

El gran auditorio estaba decorado con tonos dorados y azules, y la emoción en el aire era palpable. Risas, abrazos y cámaras parpadeando llenaban el espacio, pero entre la algarabía, había una sombra que comenzaba a emerger desde las profundidades del pasado, una sombra que nadie esperaba.

Andrea y Alexandra, inseparables como siempre, compartían ese momento con orgullo. Cada mirada entre ellas era un recordatorio de lo lejos que habían llegado juntas, de lo que habían construido a pesar de las cicatrices que la vida les había dejado.

Pov Alexandra:

Sujeté el birrete con fuerza mientras caminaba hacia el escenario. Todo se sentía surrealista, como si el tiempo hubiese volado en un parpadeo. Miré a Andrea a mi lado, su sonrisa siempre cálida iluminando mis pensamientos.

—No puedo creer que estemos aquí —dije en un susurro, intentando contener la emoción que se apoderaba de mi pecho.

—Y yo no puedo creer que sobrevivieras a todas esas noches de estudio sin volverte loca —bromeó Andrea, haciendo que soltara una risa ligera.

Al dar el siguiente paso hacia el escenario, sentí una punzada extraña en el pecho. Una sensación de inquietud que no podía explicar, como si algo estuviera a punto de romper la perfección de ese día. Sacudí la cabeza, alejando esos pensamientos. Hoy era para celebrar, no para preocuparme por presentimientos sin sentido.

Pov General:

Todo transcurría como en cualquier graduación: discursos inspiradores, ovaciones y el eco de las cámaras capturando cada instante. Sin embargo, la atmósfera cambió de golpe.

Entre la multitud, una figura solitaria emergió. Nadie la reconoció al principio. Su cabello más corto, teñido de un negro intenso, su postura desafiante y su expresión fría la hacían irreconocible para muchos. Pero para aquellas que alguna vez compartieron su vida, no había duda: era Katherine.

Pov Andrea:

Mi atención estaba dispersa entre las celebraciones hasta que la vi. La figura de Katherine se perfiló entre los asistentes como un fantasma del pasado, congelándome en el lugar. Había algo en su mirada que hizo que un escalofrío recorriera mi espalda.

—¿Katherine? —murmuré, sin dar crédito a mis ojos.

Sus ojos, tan oscuros y vacíos, se encontraron con los míos, pero no había rastro de la chica que habíamos conocido. Su sonrisa, más bien una mueca burlona, me hizo tragar saliva con dificultad. Se abrió paso entre la multitud, y su destino era claro: Alexandra.

Pov Alexandra:

Giré al escuchar mi nombre en sus labios. La presencia de Katherine era un golpe directo al pecho. Había algo en ella que me hacía sentir inquieta, como si cada palabra que estaba a punto de decir estuviera cargada de intenciones ocultas.

—Felicidades, Alex —dijo, su tono perfectamente cordial, pero con un filo tan agudo que me estremecí. —Me alegra ver que todo salió bien para ti.

Sus palabras resonaban vacías, como si cada sílaba estuviera cargada de veneno. Pero no fue lo que dijo en voz alta lo que me heló la sangre, sino lo que susurró a continuación, en un tono que solo yo podía escuchar:

— Pero no te olvides, Alex, que el pasado no siempre se olvida. Hay cosas que, aunque intentemos dejar atrás, nos alcanzan. No olvides que siempre hay un precio que pagar.

Su advertencia no fue clara, pero lo suficientemente directa para dejarme en vilo. Antes de que pudiera reaccionar, se dio la vuelta y se alejó, como una sombra que desaparece al amanecer.

Pov General:

La breve interacción dejó a todos en silencio. Andrea se apresuró hacia Alexandra, preocupada por la palidez en su rostro.

—¿Qué pasó? ¿Qué te dijo? —preguntó con urgencia.

Alexandra apenas pudo responder, todavía procesando las palabras de Katherine. Había algo en su presencia, en su mirada, que sugería que esta historia aún no había terminado.

—Creo que esto es solo el comienzo —respondió finalmente, con la voz apenas audible.

Mientras la ceremonia continuaba, la aparición de Katherine dejó un rastro de incertidumbre. La celebración, que había comenzado como un cierre, ahora parecía ser la apertura de un nuevo capítulo. Y aunque el futuro prometía oportunidades, el pasado parecía regresar con una venganza, dispuesto a ponerlas a prueba una vez más.

La Parada de Autobús Incorrecta  | Un Encuentro InesperadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora