CAPÍTULO 38: REUNIÓN DE CHICAS

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_REUNIÓN DE CHICAS_

La casa que Alexandra y Andrea compartían era un lugar acogedor, lleno de detalles personales que hablaban de su relación. Aunque Alexandra estaba lejos, Andrea había mantenido cada rincón impecable, como si esperara que su novia regresara en cualquier momento.

Allison llegó temprano, cargando una bolsa llena de botanas y bebidas. Con una sonrisa traviesa, se dirigió a Andrea, quien estaba sentada en el sofá revisando su teléfono.

—¡Vamos, Andrea! Hoy no te voy a dejar encerrarte en tus pensamientos. Invité a las chicas y vamos a pasarla bien. No acepto excusas.

Antes de que Andrea pudiera protestar, Allison ya había comenzado a colocar la comida en la mesa. Poco a poco fueron llegando Bárbara, Laura y otras amigas cercanas. El ambiente pronto se llenó de risas y conversaciones animadas.

—Bueno, chicas —dijo Bárbara mientras levantaba su vaso—, hablemos del futuro. ¿Qué planes tienen? Yo estoy pensando seriamente en mudarme a un lugar más grande.

Laura asintió, pensativa.

—Yo quiero abrir mi propia galería de arte algún día. Pero bueno, creo que todavía falta mucho para eso.

La conversación fluyó entre sueños y anécdotas, hasta que Allison, con su característica picardía, cambió de tema.

—Y tú, Andrea, ¿qué harás mientras esperas a tu querida Alexandra? —preguntó, alzando una ceja.

Andrea se sonrojó, consciente de que todas las miradas estaban ahora sobre ella.

—Pues... seguiré trabajando y estudiando, supongo. —Su voz sonó nerviosa, lo que provocó risas entre las demás.

—¿Solo eso? —insistió Allison con una sonrisa traviesa—. Vamos, sabemos que extrañas a Alexandra, pero cuéntanos, ¿cómo es la vida en pareja cuando están solas?

—¡Allison! —Andrea se cubrió el rostro con las manos, riendo nerviosamente— Eso no es algo que se diga en público.

—¿Por qué no? —intervino Bárbara— A ver, Andrea, ¿es cierto que Alexandra es tan romántica como parece?

—¿Y quién da el primer paso en los momentos... ya sabes, apasionados? —añadió Laura, riendo.

Andrea intentó desviar el tema, pero sus amigas no la dejaron escapar fácilmente. Entre risas y bromas, logró esquivar algunas preguntas, aunque terminó confesando pequeños detalles que hicieron que todas estallaran en carcajadas.

La noche continuó con juegos, música y una sensación de camaradería que ayudó a Andrea a olvidar, aunque fuera por un momento, la ausencia de Alexandra. Cuando finalmente se despidieron, Andrea se sintió agradecida por tener amigas como ellas, que sabían cómo alegrarle el día en los momentos más difíciles.

La Parada de Autobús Incorrecta  | Un Encuentro InesperadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora