_CORAZONES EN CONFLICTO_
La luna brillaba alta sobre el campus, bañando los edificios en una luz plateada que contrastaba con las emociones turbulentas de quienes caminaban bajo ella. Para Alexandra, esa noche se sentía como el preludio de algo inevitable, un momento en el que ya no podría esconderse de la verdad.
Pov Alexandra:
Me senté en el borde de mi cama, con el teléfono en la mano, mirando los mensajes sin responder de Andrea y Teresa. No había forma de evitarlo más. Ambas merecían una respuesta, pero yo no tenía claridad en mi propio corazón.
La puerta de mi habitación se abrió, y Allison entró sin avisar, como siempre.
—¿Aún no has decidido nada verdad? —preguntó, dejando una bolsa de snacks sobre mi escritorio.
Negué con la cabeza, suspirando. —¿Cómo se supone que elija entre dos personas que significan tanto para mí?
Ella se sentó a mi lado, con una expresión inusualmente seria. —No puedes seguir evitando esto, Alex. Cada día que pasa, las cosas solo se complican más. Tienes que ser honesta, incluso si eso duele.
—¿Y si pierdo a ambas? —murmuré, sintiendo que mis palabras eran un eco de mis miedos más profundos.
Allison me tomó la mano, apretándola con fuerza. —Entonces al menos habrás sido valiente.
Sus palabras se quedaron conmigo mientras ella salía de la habitación, dejándome sola con mis pensamientos.
Pov Teresa:
Caminaba por el campus sin un rumbo fijo, dejando que el aire fresco me despejara la mente. El beso de Katherine aún rondaba en mi cabeza, y aunque quería olvidarlo, era imposible.
Me detuve en un banco cercano al lago artificial del campus, mirando mi reflejo en el agua. ¿En qué momento mi vida se había convertido en este caos?
Mi teléfono vibró, y cuando lo miré, vi un mensaje de Alexandra:
📲 Podemos hablar mañana. Necesito aclarar muchas cosas.
No sabía si sentir alivio o temor. Pero una cosa era clara: la decisión de Alexandra cambiaría todo, para bien o para mal.
Pov Andrea:
Estaba en mi habitación, revisando algunas notas para una presentación, pero mi mente no estaba en ello. Las palabras de Katherine seguían resonando en mi cabeza.
Ella me había desafiado de una manera que nadie más se había atrevido, y aunque me molestaba admitirlo, parte de mí sabía que tenía razón. Había momentos en los que me preguntaba si estaba luchando por Alexandra porque la amaba o porque no podía soportar perder.
Tomé mi teléfono y le envié un mensaje:
📲 Espero que podamos hablar pronto. No quiero perderte, Alex.
Después de enviarlo, apagué el teléfono, incapaz de soportar la espera de una respuesta.
Pov Katherine:
Había pasado el día evitando a Teresa. Sabía que nuestro beso había sido un error, un acto impulsivo que solo había empeorado las cosas. Pero no podía ignorar lo que sentía.
Mientras caminaba por el campus, vi a Teresa sentada cerca del lago. Dudé por un momento antes de acercarme, pero algo en su expresión me hizo decidirme.
—¿Puedo sentarme? —pregunté, señalando el espacio vacío junto a ella.
Ella me miró por un momento antes de asentir.
El silencio entre nosotras era pesado, pero finalmente hablé.
—Lo siento, Tere. No debí besarte. Fue egoísta e impulsivo.
Ella suspiró, jugando con una pequeña piedra en sus manos. —No sé qué esperabas lograr con eso, Kat. Las cosas ya estaban lo suficientemente complicadas.
—Lo sé —admití, sintiendo el peso de mi error—. Solo quería que supieras que siempre voy a estar aquí para ti, incluso si no puedes corresponderme.
Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero las contuvo.
—Gracias, Katherine. Pero esto es algo que tengo que resolver sola.
Pov General:
La noche avanzaba, y cada una de las chicas lidiaba con sus propios demonios internos. En su habitación, Alexandra finalmente tomó una decisión. Sabía que no podía seguir arrastrando las cosas, pero también sabía que su elección dejaría cicatrices. La verdadera pregunta era si esas heridas serían capaces de sanar. La tormenta no había terminado. Apenas estaba comenzando.
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La Parada de Autobús Incorrecta | Un Encuentro Inesperado
Novela JuvenilA veces, conocer a alguien en el lugar menos esperado puede cambiar tu vida de manera inesperada. Ese día, en la parada de bus equivocada, conocí a la chica más linda y tierna que jamás podría imaginar. Lo que empezó como un simple encuentro se conv...
