_🔞 ¡ERES SOLO MÍA, ANDREA!_
La tensión de la tarde aún flotaba en el aire después del incidente con Daniel, mientras Andrea se terminaba de duchar. Alexandra, apoyada contra la pared del pasillo, no podía apartar la mirada de la puerta entreabierta del baño, donde el vapor escapaba lentamente. Su mente seguía dándole vueltas al momento en el jardín, al descaro con el que Daniel había mirado a Andrea.
Cuando Andrea salió del baño, envuelta en una toalla, Alexandra no pudo evitar que su corazón latiera más rápido. Andrea se detuvo al notar la intensidad de su mirada.
—¿Pasa algo Alex? —preguntó Andrea, con una pequeña sonrisa, acercándose para darle un beso en la mejilla.
Alexandra tomó su mano, tirando suavemente de ella hacia el dormitorio.
—Sí, pasa algo —respondió Alexandra, se inclinó, dejando un beso en su cuello —Ven conmigo —susurró, su voz baja y cargada de intención. Cerrando la puerta tras ellas. La miró a los ojos con una mezcla de deseo y determinación— Eres solo mía, Andrea. Y creo que necesito recordártelo.
Andrea arqueó una ceja, sintiendo cómo el ambiente cambiaba.
—¿Ah, sí? —preguntó, juguetona— ¿Y cómo piensas hacerlo?
Alexandra no respondió con palabras. En lugar de eso, la tomó por la cintura y la acercó hasta que no quedó espacio entre sus cuerpos. Sus labios encontraron los de Andrea en un beso ardiente, uno que dejaba claro todo lo que sentía: amor, deseo y, sobre todo, la necesidad de reafirmar lo que era suyo.
Andrea dejó caer la toalla al suelo, respondiendo con la misma intensidad. Alexandra la llevó hasta la cama, su toque firme pero lleno de ternura.
—No sabes cuánto te extrañé, Andrea —susurró Alexandra mientras sus manos recorrían la piel de su novia, reclamando cada rincón como suyo.
Andrea jadeó suavemente, sintiendo cómo cada caricia de Alexandra encendía su piel.
—Yo también te extrañé, Alex. Nadie más podría ocupar tu lugar.
Las palabras de Andrea parecieron calmar las inseguridades de Alexandra, pero también avivaron su deseo. Lo que comenzó como un momento apasionado se transformó en una unión íntima y cargada de emociones, donde ambas dejaron salir todo lo que habían reprimido durante un año de distancia.
El cuarto se llenó de susurros, risas suaves y promesas dichas entre besos. Alexandra marcó su territorio no solo con pasión, sino con amor, asegurándose de que Andrea sintiera cuánto significaba para ella.
Horas después, ambas yacían abrazadas bajo las sábanas, sus cuerpos entrelazados como si temieran separarse de nuevo. Alexandra acariciaba el cabello de Andrea, plantando pequeños besos en su frente.
—Eres solo mía, Andrea — susurró Alexandra, sus palabras firmes pero llenas de ternura.
Andrea respondió con un beso suave, sus dedos acariciando el rostro de Alexandra.
—Siempre he sido tuya, Alex.
El resto de la noche fue un baile de emociones y sensaciones, donde cada toque y cada mirada reafirmaban la conexión profunda que compartían. El sueño las alcanzó lentamente, pero no antes de que ambas supieran que, pase lo que pase, su conexión era inquebrantable.
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La Parada de Autobús Incorrecta | Un Encuentro Inesperado
Teen FictionA veces, conocer a alguien en el lugar menos esperado puede cambiar tu vida de manera inesperada. Ese día, en la parada de bus equivocada, conocí a la chica más linda y tierna que jamás podría imaginar. Lo que empezó como un simple encuentro se conv...
