CAPÍTULO 63: LA BODA

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_LA BODA_

El gran día había llegado. Después de meses de preparación, de momentos de emoción, nervios y risas, Alexandra y Andrea, así como Allison y Bárbara, estaban listas para dar el paso más importante de sus vidas: casarse. Lo mejor de todo es que ambas parejas habían decidido hacerlo al mismo tiempo, en la misma ceremonia, compartiendo este momento tan especial en un escenario lleno de amor y complicidad.

La iglesia estaba decorada con flores blancas y lilas, iluminada por suaves luces que creaban una atmósfera mágica. Los bancos estaban llenos de amigos y familiares, todos emocionados por ser testigos de este hermoso acontecimiento. En el altar, Alexandra y Andrea esperaban con sonrisas radiantes, cada una con el corazón latiendo con fuerza, mientras que del otro lado, Allison y Bárbara también compartían miradas cómplices, ansiosas por unirse en matrimonio.

—No puedo creer que este día haya llegado —dijo Andrea, mirando a Alexandra, con una sonrisa nerviosa.

—Yo tampoco... pero aquí estamos, por fin —respondió Alexandra, tomándole la mano, sintiendo cómo su corazón latía más rápido.

Por otro lado, Allison y Bárbara se encontraban en su lugar, abrazadas, mirando a sus amigas. El amor que sentían la una por la otra era evidente y el día de su boda era la afirmación de todo lo que habían pasado juntas.

—Te amo tanto, Bárbara... —susurró Allison, viendo a su prometida con una mirada llena de ternura.

—Y yo a ti, Allison. No hay nadie más con quien quisiera estar —respondió Bárbara, sonriendo.

El momento de la ceremonia llegó y los votos fueron pronunciados entre risas y lágrimas. Cuando llegó el momento de que las parejas se dijeran sus votos, Andrea miró a Alexandra, sus ojos llenos de emoción.

—Alexandra Montoya, te prometo que te amaré siempre, en los buenos y malos momentos, seré tu apoyo y que nunca te dejaré sola. Me haces feliz de una manera que no creí que fuera posible. Hoy y siempre, serás mi todo.

Alexandra, con la voz entrecortada por la emoción, respondió:

—Andrea Navarro, te prometo que te amaré con todo mi ser, te apoyaré en cada paso que demos juntas y seré tu compañera incondicional. Gracias por darme tu amor, por ser mi fuerza y mi paz. Estoy tan agradecida de tenerte en mi vida.

Mientras tanto, Allison y Bárbara, con una sonrisa cómplice, intercambiaban sus propios votos.

—Bárbara Anderson, te amo más de lo que las palabras pueden expresar. Hoy te elijo a ti y siempre te elegiré, no importa lo que pase. Gracias por ser mi mejor amiga, mi compañera y mi amor.

Bárbara, con los ojos brillando de emoción, le respondió:

—Allison González, mi vida, te prometo que siempre estaré a tu lado, que compartiré contigo todos mis días, y que juntos podemos conquistar cualquier cosa. Te amo, siempre lo haré.

El sacerdote, con una sonrisa, unió las manos de ambas parejas y con la bendición final, las parejas se dieron el esperado beso que sellaba su amor, ante los aplausos de todos los presentes.

Después de la ceremonia, todos se dirigieron a una gran recepción llena de música, baile y risas. La celebración fue un torbellino de momentos felices: las chicas compartieron bailes divertidos, se rieron, se abrazaron, y disfrutaron de la compañía de sus amigos y familiares. El ambiente estaba lleno de alegría y amor.

—¡A brindar por las recién casadas! —exclamó Allison, levantando su copa junto a Bárbara.

—¡Por siempre juntas! —respondió Bárbara, sonriendo ampliamente.

Mientras tanto, Andrea y Alexandra se abrazaban, sin poder dejar de sonreír.

—Lo logramos, Alex. Ahora para siempre tú y yo —dijo Andrea, con los ojos llenos de amor.

—Siempre juntas, Andy. No me canso de decir lo afortunada que me siento —respondió Alexandra, besándola tiernamente.

Al caer la noche, las dos parejas se retiraron para seguir celebrando, mientras todos los demás disfrutaban del festín. Cada una había planeado su luna de miel en un destino especial.

—Nos vamos a Grecia —dijo Alexandra, con una sonrisa de emoción al tomar a Andrea de la mano —Es un sueño para nosotras, ¿verdad?

—Sí, Grecia... será increíble —respondió Andrea, sonriendo.

Por otro lado, Allison y Bárbara también compartían su destino de luna de miel con sus amigas.

—Nos vamos a Japón —dijo Allison, mirando a Bárbara con emoción —Siempre hemos querido conocerlo.

—¡Va a ser una aventura! —añadió Bárbara, abrazando a Allison con cariño.

Las cuatro chicas se abrazaron en un momento final antes de separarse para sus respectivos viajes. Estaban llenas de ilusión, con el corazón rebosante de amor por lo que habían logrado juntos y por lo que el futuro les deparaba. Los viajes, las aventuras, la vida compartida, todo lo que siempre habían soñado.

Ese día, el amor flotaba en el aire y el futuro parecía estar lleno de infinitas posibilidades.

La Parada de Autobús Incorrecta  | Un Encuentro InesperadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora