CAPÍTULO 68: ¡ES NIÑO! ¡ES NIÑA!

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_¡ES NIÑO! ¡ES NIÑA!_

El octavo mes de embarazo había llegado y con él, una sensación de emoción y nerviosismo que se palpaba en el aire. Andrea y Alexandra estaban a punto de vivir el momento más esperado de sus vidas: saber si serían padres de un niño o una niña. Pero antes de que el gran día llegara, las familias de ambas y sus amigas organizaron una reunión en la casa de los Montoya, llena de risas, juegos y por supuesto, especulaciones.

La sala estaba decorada con colores suaves, en tonos pasteles y todo estaba listo para celebrar la inminente llegada del bebé. Todos estaban ansiosos por saber cuál sería el género, pero no era solo una pregunta simple: se había convertido en un debate amistoso entre las familias y los amigos cercanos.

—¡Será un niño, no tengo dudas! —dijo Martin, el padre de Alexandra, mientras cruzaba los brazos con una sonrisa confiada —Se ve por la forma del vientre, lo siento en el aire.

—¡No, será niña! —respondió Jorge, el padre de Andrea, de inmediato, con la misma seguridad que Martin había mostrado —Este embarazo tiene toda la pinta de ser una niña. Además, Andrea tiene ese brillo especial que las futuras madres de niñas tienen. Lo sé, lo siento.

Las risas comenzaron a llenar la sala mientras las madres, Carolina y Laura, intentaban mediar en la conversación.

—Chicos, no es tan sencillo —Carolina, con su calma habitual, intervino —Cada embarazo es diferente. No sabemos si será niño o niña. Así que, mejor disfrutemos el momento.

Pero la batalla ya estaba en marcha y ahora las amigas de Andrea y Alexandra no podían quedarse atrás. Allison, Bárbara, Paola, Noemi, Eva y Luisa se unieron a la conversación y pronto se formaron dos bandos bien definidos.

—Yo digo que es niño —afirmó Paola, cruzada de brazos, mientras le guiñaba un ojo a Alexandra. —No sé, tengo un sexto sentido para estas cosas.

—¡Paola, por favor! —protestó Noemi, riendo —Es evidente que es niña, todos los síntomas dicen niña. Es más, Andrea, ¿no has notado cómo te ha cambiado la piel? ¡Es el brillo típico de las futuras mamás de niñas!

—Yo estoy con Paola —dijo Luisa, sonriendo mientras tomaba un bocadito de las tapas que Andrea había preparado —Los chicos siempre hacen más ruido y seguro que este bebé no para de moverse.

Mientras tanto, Andrea y Alexandra observaban la escena, riendo a carcajadas. Aunque no sabían qué esperar, el juego de adivinanzas se había convertido en un momento muy especial. Cada uno de los presentes se mostraba tan convencido de su suposición que parecía que, por un momento, podían convencer a las futuras madres de que su pronóstico era el correcto.

—¡No creo que podamos seguir así! —exclamó Andrea, mirando a Alexandra entre risas —Toda la familia está dividida. No sabemos si tenemos que hacer una fiesta para celebrar a un niño o a una niña. Esto está fuera de control.

—¡Es lo más divertido que he visto en semanas! —contestó Alexandra, abrazando a Andrea mientras veía cómo todos intentaban, sin mucho éxito, que la futura madre tomara partido por su bando —Lo importante es que tengamos a nuestro bebé sano y feliz.

La atmósfera era ligera y llena de ternura. El embarazo de Andrea ya estaba avanzado y con él, la cercanía del gran momento. Cada día era una nueva oportunidad para celebrar, para reír y disfrutar de la compañía de todos aquellos que los querían y apoyaban.

Finalmente, el debate llegó a su punto culminante. Después de tanta especulación, Alexandra y Andrea decidieron darles una sorpresa a todos.

—Bueno, ya que no pueden decidirse, nosotros les daremos la respuesta —dijo Alexandra, mirando a Andrea con complicidad.

Andrea asintió y tomó su mano, sonriendo mientras se preparaban para revelar el gran secreto

—Es una niña!! —dijo Andrea con una sonrisa gigante, tocando su vientre. —Va a ser nuestra pequeña princesita!!

Las caras de los presentes se iluminaron y los gritos de alegría estallaron. Todos se lanzaron a felicitar a la pareja, algunos sorprendidos, otros con la seguridad de haberlo sabido todo el tiempo.

—¡Te lo dije! —gritó Noemi, abrazando a Andrea con entusiasmo —¿Lo ves? ¡Te lo dije!

—¡Niña, niña, niña! —corearon las chicas, mientras Martin y Jorge se daban un apretón de manos, riendo entre ellos.

El ambiente estaba lleno de emoción y aunque se había formado una pequeña disputa sobre el género, el amor y la alegría que todos compartían era palpable.

—Será la niña más amada del mundo —dijo Carolina, mirando a Andrea y Alexandra con ojos llenos de ternura.

—Sí y tendrá dos mamás increíbles que la van a cuidar y mimar muchísimo —añadió Laura, con una sonrisa —Estamos muy felices por ustedes.

El resto de la tarde estuvo llena de risas, juegos y más abrazos. Todos sabían que la espera ya no era tan difícil, porque ahora tenían un objetivo claro: la llegada de la pequeña que cambiaría sus vidas para siempre. Mientras todos disfrutaban de la fiesta y las felicitaciones, Andrea y Alexandra se miraron con una mezcla de emoción y ternura. Ya no quedaba duda, su familia crecía llenándose de amor y no importaba si la pequeña era niña o niño, porque lo más importante era que pronto estarían juntas, rodeadas de quienes más las querían.

La Parada de Autobús Incorrecta  | Un Encuentro InesperadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora