CAPÍTULO 35: 🔞 ¡ESTÁN DORMIDOS!

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_🔞 ¡ESTÁN DORMIDOS!_

La noche había sido larga, pero también increíblemente significativa. Ambas familias se habían quedado en la sala, compartiendo historias y risas hasta que el cansancio, sumado a las copas de vino, los venció. Alexandra y Andrea, por otro lado, habían estado ocupadas asegurándose de que todos estuvieran cómodos. Cuando finalmente terminaron de acomodar las cosas, Andrea notó que todos estaban profundamente dormidos.

—Mira eso —susurró Andrea, señalando hacia el sofá donde sus padres estaban recostados uno sobre el otro. Los Montoya no estaban mucho mejor, dormidos en un sillón con posiciones que parecían sacadas de una comedia.

Alexandra dejó escapar una risita.

—Definitivamente, esta fue una cena inolvidable. ¿Qué hacemos ahora?

Andrea sonrió con picardía y se acercó lentamente a Alexandra, rodeándola con los brazos.

—Bueno, creo que ahora tenemos la casa para nosotras... —murmuró, dejando un suave beso en su cuello.

Alexandra dio un pequeño respingo, mirando nerviosa hacia la sala.

—¿Qué estás haciendo? Andrea, podrían despertarse...

—No lo harán —Andrea bajó la voz, deslizando sus manos por la cintura de Alexandra —Han bebido tanto que ni un terremoto los despertaría. Y además... —dijo, besándola suavemente en los labios— Te prometo que seremos discretas.

Alexandra intentó resistirse, pero el calor de los labios de Andrea y la intensidad de sus caricias comenzaron a debilitar su determinación.

—Andrea... no sé si esto es una buena idea... —susurró con un hilo de voz, sintiendo cómo su corazón latía con fuerza.

Andrea tomó su mano y la guio hacia el dormitorio de invitados, cerrando la puerta tras ellas con cuidado. Se acercó a Alexandra, quien seguía algo nerviosa y le tomó el rostro entre las manos.

—Alex, si realmente no quieres, lo entenderé. Pero si te dejas llevar... te prometo que haré que valga la pena.

Esas palabras derritieron cualquier duda que quedaba en Alexandra. Con un suspiro, se acercó a Andrea, dejando que sus labios se encontraran de nuevo, esta vez con más intensidad. Andrea respondió a su beso con pasión, acariciando suavemente su espalda mientras la conducía hacia la cama.

La atmósfera cambió por completo. Cada beso, cada caricia, estaba cargado de amor y deseo. Alexandra, que al principio se mostraba un poco rígida, comenzó a relajarse bajo el toque experto de Andrea. Las manos de Andrea recorrían su cuerpo con cuidado, despertando cada uno de sus sentidos.

—¿Estás segura? —preguntó Andrea en un susurro, mirándola a los ojos con ternura.

Alexandra asintió, llevando sus manos hacia la camisa de Andrea y desabrochándola con dedos temblorosos.

—Sí... estoy segura —su voz era apenas audible, pero su mirada transmitía todo lo que sentía.

Los suspiros y risas suaves llenaron la habitación mientras ambas se entregaban completamente al momento. Era como si el resto del mundo desapareciera, dejando únicamente el amor y la conexión entre ellas. Cada gesto estaba lleno de ternura, pero también de un fuego que no podían contener.

Cuando finalmente se dejaron caer juntas en la cama, abrazadas y envueltas en la tranquilidad que seguía a la tormenta de emociones, Alexandra no pudo evitar reír suavemente.

—Definitivamente, esta noche fue mucho más interesante de lo que imaginé.

Andrea le dio un beso en la frente y la abrazó con fuerza.

—Y lo mejor de todo es que acaba de empezar —ambas sonrieron, disfrutando de la calma y la intimidad que habían compartido.

La Parada de Autobús Incorrecta  | Un Encuentro InesperadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora