CAPÍTULO 22: VERDADES A MEDIA LUZ

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_VERDADES A MEDIA LUZ_

El amanecer llegó con un aire de incertidumbre que parecía envolver a todos en el campus. Alexandra sabía que no podía retrasar más la conversación que tanto había temido.

Con el corazón latiendo con fuerza, envió un mensaje a ambas:

Nos vemos en la sala de estudios a las 5 pm. Necesitamos hablar.

Era un mensaje simple, pero llevaba el peso de lo que estaba por venir.

Pov Teresa:

Cuando leí el mensaje de Alexandra, una mezcla de nerviosismo y esperanza se apoderó de mí. Quizá este sería el momento en que las cosas finalmente se aclararan.

Katherine me miró desde el otro lado de la mesa, como si pudiera leer mis pensamientos.

—¿Vas a ir? —preguntó, aunque su tono sugería que ya conocía la respuesta.

Asentí, jugando con el anillo en mi dedo. —Tengo que hacerlo.

Ella suspiró, su mirada cargada de preocupación. —Solo... cuídate, Tere. No quiero verte salir más lastimada.

Le agradecí con una sonrisa pequeña, pero sabía que, pase lo que pase, esto iba a doler.

Pov Andrea:

El mensaje de Alexandra me llenó de un extraño alivio. Había esperado este momento, pero también temía lo que podía significar.

—¿Qué vas a hacer? —preguntó Bárbara, sentada en el borde de mi cama.

—Voy a luchar por ella, como siempre he hecho —respondí con determinación.

Ella me observó por un momento antes de hablar. —Andrea, asegúrate de que esto es lo que realmente quieres. No solo porque no soportas perder.

Su comentario me dejó pensativa, pero no respondí. No iba a permitir que nadie cuestionara mis sentimientos.

Pov Alexandra:

Las horas antes del encuentro pasaron en un borrón de nerviosismo. Allison trató de calmarme, pero sus palabras no lograban tranquilizar mi mente.

A las 5 pm, llegué a la sala de estudios. Andrea ya estaba allí, sentada con una confianza que parecía calculada, mientras Teresa llegó poco después, con una mezcla de tensión y vulnerabilidad en su rostro.

Las tres nos sentamos en silencio, hasta que finalmente tomé aire y hablé.

—Gracias por venir. Sé que esto no ha sido fácil para ninguna de nosotras, y quiero ser honesta con ustedes.

Pov General:

El ambiente en la sala era pesado, con las emociones a flor de piel. Alexandra tomó unos momentos para reunir el valor antes de continuar.

—Andrea, tú has sido mi roca en muchos momentos. Siempre has estado ahí para mí, y no puedo negar que siento algo muy profundo por ti.

Andrea sonrió ligeramente, su confianza renovada, pero su mirada seguía llena de preguntas.

—Y Teresa... contigo siento algo que no sé cómo explicar. Es diferente, es intenso, y me asusta porque no entiendo completamente lo que significa.

Teresa bajó la mirada, como si las palabras la golpearan directamente en el corazón.

—No quiero herirlas a ninguna de las dos, pero también sé que no puedo seguir con esto. No es justo para ninguna.

Andrea frunció el ceño, su voz firme cuando habló. —¿Entonces qué estás diciendo, Alexandra? ¿Qué eliges a las dos? ¿O a ninguna?

Alexandra negó con la cabeza, sus ojos llenos de lágrimas. —Estoy diciendo que necesito tiempo. No puedo darles una respuesta ahora, no sin sentir que estoy siendo injusta.

Pov Teresa:

La frustración y el dolor se arremolinaban dentro de mí, pero intenté mantener la compostura.

—¿Tiempo? —repetí, con una mezcla de incredulidad y tristeza—. Alexandra, ¿cuánto tiempo más vamos a quedarnos atrapadas en este limbo?

—Lo siento —respondió, su voz apenas un susurro—. Pero esto no es algo que pueda resolver de la noche a la mañana.

Pov Andrea:

Me levanté de mi asiento, incapaz de contener mi enojo.

—Esto no es justo, Alex. Nos estás pidiendo que esperemos mientras tú decides. ¿Y si cuando lo hagas, ninguna de nosotras está dispuesta a seguir aquí?

Sus palabras hicieron que Alexandra se estremeciera, pero no respondió.

Pov General:

La conversación terminó sin una resolución clara. Teresa salió de la sala primero, con lágrimas en los ojos, mientras Andrea se quedó unos momentos más, observando a Alexandra antes de marcharse también.

Alexandra se quedó sola, sintiendo que, aunque había intentado hacer lo correcto, el peso de sus decisiones seguía aplastándola.

En el horizonte, una tormenta aún mayor se avecinaba. La lucha por su corazón apenas comenzaba.

La Parada de Autobús Incorrecta  | Un Encuentro InesperadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora