CAPÍTULO 45: ¿QUIÉN SE CASARÁ PRIMERO?

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_¿QUIÉN SE CASARÁ PRIMERO?_

Una tarde soleada, las dos parejas se reunieron en la casa de Alexandra y Andrea para disfrutar de una tarde relajada. Tras unas horas de risas y juegos, el tema de conversación se desvió de forma inesperada hacia el futuro.

—Oye ¿y cuándo nos vamos a casar? —preguntó Bárbara, mirando a Allison con una sonrisa pícara.

Allison, que había estado hojeando una revista, levantó la vista y soltó una risa nerviosa.

—¿Casarnos? ¡Todavía estamos demasiado jóvenes para pensar en eso! —respondió, aunque su tono sugería que estaba dispuesta a seguir el juego.

Andrea se unió a la conversación, dando un toque dramático a sus palabras.

—Eso mismo decía yo, pero... ¡mira ahora! —señaló con una sonrisa a Alexandra, que estaba sentada a su lado.

Alexandra levantó una ceja, fingiendo sorpresa.

—¿Qué? Yo no he propuesto nada, solo he mencionado la idea en... ¡algunos momentos bastante especiales!

Bárbara y Allison se miraron cómplices, mientras Andrea y Alexandra se reían.

—Entonces, ¿quién de ustedes será la primera en dar el paso? —preguntó Bárbara, cruzando los brazos de forma juguetona.

—Definitivamente yo —respondió Andrea con firmeza, levantando la mano como si estuviera en un juicio.

—¿En serio? —Alexandra fingió horror, cubriéndose el rostro con ambas manos—. Pero si yo soy la romántica aquí. Yo planeo todo con detalles, ¡sería incapaz de dejarle el primer paso a Andrea!

Allison río, haciendo una mueca de desdén.

—A ver, no estoy segura, pero las últimas veces que hablé con Alexandra, ella mencionó más veces el tema de una boda, y.... bueno, no hay vuelta atrás, ¿no?

Andrea hizo una sonrisa burlona.

—Lo sé, lo sé. Pero he decidido que... ¡las apuestas están abiertas! —anunció con una mirada desafiadora.

Bárbara y Allison se miraron entre ellas, sorprendidas.

—¿Apuestas? ¿Cómo es eso? —preguntó Bárbara, intrigada.

Andrea levantó un dedo y comenzó a explicarse con un tono dramático.

—Apostemos: la primera de nosotras que sugiera matrimonio o haga una propuesta, tiene que hacerse cargo de todo el plan. Eso incluye la organización, la decoración, ¡y hasta la luna de miel!

Todos se quedaron en silencio por un momento, mirando a Andrea. Luego, una risa generalizada rompió la tensión, y las apuestas comenzaron a fluir.

—Bueno, si el destino es tan cruel, entonces ¡me apunto! —río Bárbara.

—Te veo nerviosa, Bárbara —bromeó Andrea, guiñándole un ojo.

—¡Solo porque es divertido! —respondió Bárbara, sacudiendo la cabeza—. Pero no se hagan ilusiones, ¡yo seré la primera!

La conversación continuó en un ambiente de diversión y picardía, con cada uno haciendo sus propias apuestas sobre quién daría el primer paso en el compromiso. En un momento, incluso comenzaron a planificar escenarios ridículos sobre cómo cada una haría la propuesta: desde una gran sorpresa en medio de un evento deportivo, hasta un discurso en una cena elegante.

Aunque el tema del matrimonio estaba lejos de ser una prioridad, la tarde estuvo llena de risas y bromas, con la promesa de que el futuro, cuando llegara, sería tan inesperado como cualquier otro día con ellas.

A medida que la tarde avanzaba, Alexandra abrazó a Andrea, susurrándole al oído:

—La única apuesta que quiero ganar es la de hacerte feliz todos los días. Y si esa incluye una propuesta, entonces... que se prepare el mundo.

Andrea sonrió, acariciando suavemente la cara de Alexandra.

—Lo mismo digo, Alex.

Y con eso, el futuro de las dos parejas parecía un tanto incierto, pero estaba claro que, sea lo que sea que pasara, lo harían juntas.

La Parada de Autobús Incorrecta  | Un Encuentro InesperadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora