_¡MUERE, MALDITA BRUJA!_
La noticia del ataque a Alexandra se propagó rápidamente entre sus amigos y familiares. Nadie podía entender cómo Teresa, una vez parte de sus vidas, había llegado tan lejos. No solo le había hecho daño a Alexandra, sino que la había dejado al borde de la muerte. El dolor y la furia que sentían sus amigas eran indescriptibles. Paola, Noemí y Luisa, al enterarse de lo sucedido, decidieron que no podían quedarse de brazos cruzados. No iban a dejar que Teresa saliera impune.
—Vamos a hacerla pagar por lo que le hizo a Alex —dijo Paola con furia en los ojos, mientras sus manos temblaban de rabia.
—Es hora de que Teresa pague y no va a ser bonito —agregó Noemí, con su voz llena de determinación.
Las tres se unieron en una causa común: vengar a su amiga y darle el cierre que necesitaban para poder seguir adelante. Sin perder tiempo, empezaron a rastrear a Teresa. Sabían que no podía quedar libre, Teresa debía enfrentar las consecuencias de sus actos.
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Mientras tanto en el hospital, Alexandra seguía luchando por su vida. Aunque su estado había mejorado, su recuperación no era fácil. Andrea se mantenía a su lado, sin apartarse ni un segundo. Estaba rodeada por el apoyo incondicional de sus amigas: Allison, Bárbara, Eva y Vicky quienes se aseguraban de que Andrea no perdiera la esperanza.
—No te preocupes, Alex es fuerte. Va a salir de esto —le decía Allison a Andrea, mientras le tomaba la mano.
—Sí, Alexandra es más fuerte de lo que parece. Tú sabes que siempre sale adelante —añadió Bárbara, tratando de consolar a su amiga.
Eva y Vicky también se unieron a las palabras de apoyo, mostrándole a Andrea que no estaba sola, que el grupo de amigas que había formado no la dejaría rendirse. Incluso los padres de las dos, Martín y Carolina, así como Jorge y Laura, estaban en el hospital, velando por sus hijas, aunque la angustia y el dolor en sus rostros no podían ocultar la preocupación.
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En ese momento, Paola, Noemí y Luisa llegaron a la casa de Teresa. La rabia había llegado a su punto máximo. Ya no querían escuchar palabras ni explicaciones. Solo querían justicia. Sabían que Teresa no había dejado espacio para la reconciliación y que cualquier intento de ella por justificar lo que había hecho solo los llenaría de más odio.
Las tres mujeres irrumpieron en la casa de Teresa. La encontraron en el salón principal, mirando a través de una ventana, aparentemente tranquila, como si no fuera consciente de lo que había hecho. Pero Paola, Noemí y Luisa no querían esperar más. El dolor por lo que le había hecho a Alexandra se transformó en un odio visceral.
—¡Maldita bruja! —gritó Paola, avanzando hacia ella con furia.
—Esto es por lo que le hiciste a nuestra amiga. —Noemí se acercó y su voz era fría, llena de resentimiento.
Teresa, al darse cuenta de que las tres chicas estaban allí para cobrar venganza, intentó reaccionar, pero ya era demasiado tarde. En un abrir y cerrar de ojos, el conflicto se desbordó. Las tres amigas, consumidas por el deseo de justicia, no dejaron opción a Teresa.
Las tres chicas atacaron a Teresa, cada una dándole un golpe certero y descargando el odio que sentían. En medio de la lucha, Paola fue la que finalmente tomó la decisión, con un gesto rápido y sin arrepentimiento, de su bolso Paola sacó un arma con la cual le dio un disparo directo a la cabeza de Teresa y así puso fin a la vida de Teresa.
Una vez que Teresa cayó al suelo, un silencio tenso se apoderó del lugar. Nadie escuchó, nadie celebró. Solo sintieron el peso de lo que había sucedido. Paola, Noemí y Luisa, sabían que, aunque su venganza estaba cumplida, no aliviaría el dolor que Alexandra y Andrea habían sufrido.
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En el hospital, Andrea y sus demás amigas recibieron la noticia de que Teresa había muerto. Fue un golpe que, de alguna manera, les trajo paz. Alexandra seguía recuperándose, pero al menos sabían que la amenaza que representaba Teresa ya no existía. Sus padres, aunque afectados por lo sucedido, se sintieron un poco más tranquilos al ver que la pesadilla había llegado a su fin.
—Alexandra va a salir de todo esto, lo sé. —Andrea miró a sus amigas, que seguían a su lado.
—Todo esto solo va a quedar atrás cuando ella se recupere y juntas podremos dejarlo en el pasado.
Las chicas rodearon a Andrea, apoyándola. A pesar de que todo había sido un torbellino de emociones, la verdad era que Alexandra era fuerte y Andrea no tenía ninguna duda de que su amor las llevaría a superar todo. Con Teresa fuera del camino, lo único que quedaba era seguir adelante, juntas.
Y aunque el dolor de lo sucedido nunca se iría completamente, Andrea y Alexandra sabían que la venganza no siempre era la solución. El amor y el perdón serían la verdadera solución.
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La Parada de Autobús Incorrecta | Un Encuentro Inesperado
Teen FictionA veces, conocer a alguien en el lugar menos esperado puede cambiar tu vida de manera inesperada. Ese día, en la parada de bus equivocada, conocí a la chica más linda y tierna que jamás podría imaginar. Lo que empezó como un simple encuentro se conv...
