_🔞 ¡¡NO PUEDO ESPERAR MÁS, ALEX!!_
Las semanas de recuperación de Alexandra habían sido lentas, pero su ánimo había mejorado significativamente. Sin embargo, la herida en su costado seguía doliendo de vez en cuando, especialmente después de un día de actividad o cuando se movía demasiado rápido. A pesar de esto, su deseo de volver a la normalidad crecía con cada día que pasaba y, sobre todo, el deseo de estar completamente cerca de Andrea.
Andrea, por su parte, no había dejado de mostrar su amor y apoyo en todo momento, cuidando de Alexandra, pero también sintiendo la falta de cercanía física que solían tener antes del ataque. La pasión entre ellas nunca había disminuido, pero la situación había complicado todo. Aunque se entendían mutuamente, había momentos de tensión, sobre todo cuando Andrea no podía evitar sentir la necesidad de estar más cerca de su prometida.
Una tarde, después de que Andrea ayudara a Alexandra a caminar por la casa y a hacer algunos ejercicios recomendados por los médicos, se encontraron en la habitación de Alexandra. Andrea la miraba con deseo, viendo cómo se recuperaba cada vez más y sintió que ya no podía esperar más.
—Alex, te he estado esperando tanto tiempo... —Andrea susurró, acercándose lentamente, su mirada fija en los ojos de Alexandra.
Alexandra, quien estaba descansando en la cama, le sonrió con ternura, pero también con algo de incomodidad por el dolor que aún sentía.
—Lo sé... pero... mi herida... todavía duele un poco —respondió Alexandra, aunque su mirada también reflejaba un deseo reprimido.
Andrea se inclinó hacia ella, tocando suavemente la herida y luego acarició su rostro con delicadeza, sin poder evitar acercarse más.
—Te amo tanto, Alex... y no puedo aguantar más... necesito estar contigo, como antes —dijo Andrea, con una mezcla de pasión y ternura en su voz. Sus labios casi rozaban los de Alexandra, pero ella sabía que debía tener cuidado.
Alexandra cerró los ojos por un momento, disfrutando de la proximidad, pero sabía que aún había un riesgo con su recuperación. Aun así, no podía negar lo que sentía.
—Yo también te quiero... más de lo que crees —respondió Alexandra, deseando ceder a la tentación, pero luchando con el dolor de su cuerpo.
Andrea no se detuvo. Sabía que su amor por Alexandra era más grande que cualquier cosa y estaba dispuesta a esperar lo que fuera necesario para hacerla sentir bien. Poco a poco, Andrea fue ayudando a Alexandra a acomodarse mejor, asegurándose de que no hiciera ningún movimiento brusco. Aunque Alexandra no podía hacer mucho por sí misma debido a su recuperación, las caricias y los besos de Andrea fueron suficientes para hacerla sentir amada y deseada.
La pasión creció entre ellas, pero Andrea, con su cuidado y paciencia, hizo que cada movimiento fuera tierno y lleno de amor. Sabía que era un momento para hacerle sentir que, aunque las cosas aún no eran completamente normales, su amor seguía siendo fuerte y su deseo mutuo no iba a disminuir por nada.
A medida que el momento avanzaba, el dolor de Alexandra desapareció por un rato, absorbido por las sensaciones de cercanía y amor que compartían. Andrea fue especialmente suave y atenta, asegurándose de que todo fuera cómodo y sin riesgos. Alexandra, aunque aún vulnerable, se entregó completamente a la experiencia, sabiendo que no estaba sola y que su amor por Andrea era inquebrantable.
Finalmente, al terminar el momento, ambas se quedaron abrazadas, con una sensación de calma y satisfacción. El dolor físico parecía desaparecer mientras sus corazones latían al unísono, el uno por el otro.
—Me amaras siempre Andy? —preguntó Alexandra, mirando a su prometida con una sonrisa sincera.
—Si Alex... siempre —respondió Andrea, besando su frente con suavidad.
Ambas sabían que este momento había sido el respiro que necesitaban para seguir adelante juntas.
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La Parada de Autobús Incorrecta | Un Encuentro Inesperado
Novela JuvenilA veces, conocer a alguien en el lugar menos esperado puede cambiar tu vida de manera inesperada. Ese día, en la parada de bus equivocada, conocí a la chica más linda y tierna que jamás podría imaginar. Lo que empezó como un simple encuentro se conv...
