_¡¡SÁLVATE, ALEX!!_
La atmósfera estaba cargada de nerviosismo en el auto de Alexandra mientras se dirigía a la casa de los Navarro. Era el gran día: conocería a los padres de Andrea oficialmente como su pareja. Aunque había enfrentado juntas momentos más tensos, nada la preparó para esto.
—Relájate, Alex —le decía Andrea desde el asiento del copiloto, tratando de ocultar su risa — Mis papás no muerden.
—Eso lo dices tú porque no vas a ser interrogada por un coronel retirado y una madre que seguro me juzgará con solo mirarme ¡Y no me hagas empezar con el perro!
Andrea soltó una carcajada, pero no logró calmar a Alexandra. Cuando llegaron, la casa de los Navarro era imponente y cálida a la vez, con un jardín cuidado que indicaba la dedicación de la familia. Andrea tocó el timbre, y poco después, la puerta se abrió para revelar a una mujer elegante de cabello oscuro y ojos bondadosos.
—¡Andrea, mi cielo! —exclamó la madre de Andrea mientras la abrazaba —Y tú debes ser Alexandra. Bienvenida.
Alexandra sonrió nerviosa y extendió la mano.
—Es un placer conocerla, señora Navarro.
—Llámame Laura —dijo ella con una sonrisa cálida —Vamos, pasen.
El interior de la casa era acogedor, lleno de fotos familiares y decoraciones tradicionales. Pero antes de que Alexandra pudiera relajarse, una voz profunda resonó desde la sala.
—¡Tú debes ser Alexandra Montoya! —dijo el padre de Andrea, un hombre alto y de porte intimidante.
—Así es, señor Navarro. Es un honor conocerlo.
El hombre cruzó los brazos y la miró de arriba abajo, como evaluándola.
—Veamos si el honor es mío. ¿Sabes algo de pesca?
Alexandra, confundida, respondió:
—¡Claro que sí! Me encanta pescar... aunque prefiero no comer lo que pesco.
Andrea sofocó una risa mientras su padre alzaba una ceja.
—¿Entonces solo pescas por deporte? ¡Eso es una tontería!
Antes de que Alexandra pudiera explicar, Laura intervino.
—Jorge, ¡deja de intimidarla! ¿Por qué no nos sentamos a comer?
En la mesa, la comida olía deliciosa, pero Alexandra estaba demasiado nerviosa para disfrutarla. Laura sirvió un plato típico de la región y Alexandra, tratando de ser cortés, lo probó.
—¿Qué tal? —preguntó Laura con expectación.
—Delicioso —mintió Alexandra, aunque el picante le quemaba la garganta. Tragó con dificultad y empezó a toser, alarmando a todos.
—¡Dios mío, Alex! —Andrea le pasó un vaso de agua entre risas —Podrías haber dicho que no te gusta el picante.
—¡No, no! Está perfecto, sólo un poco más... intenso de lo que esperaba.
La situación se volvió más caótica cuando Jorge, viendo la torpeza de Alexandra, decidió ponerla a prueba con preguntas de cultura general. Ella, tratando de no quedarse atrás, respondía con seguridad, pero no siempre acertaba. Finalmente, la tensión se rompió cuando el perro de la familia saltó sobre Alexandra, derribando su copa de vino.
—¡Lo siento mucho! —exclamó Alexandra, limpiándose mientras Jorge se levantaba indignado.
—¡Ese traje debe costar una fortuna, pero aquí no nos andamos con delicadezas!
—¡Papá! ¡Deja de asustarla! —Andrea trató de intervenir, pero su padre agarró una zapatilla.
—¡Voy a enseñarle a esta joven cómo se respeta una casa!
Alexandra horrorizada, se levantó rápidamente y comenzó a correr por la casa, mientras Jorge la perseguía con la zapatilla en alto. Laura finalmente intervino, deteniendo a su esposo con un grito:
—¡Jorge, compórtate! ¡Vas a espantarla!
Andrea y Laura ayudaron a Alexandra a calmarse y aunque la situación fue un desastre, todos terminaron riendo. Incluso Jorge, quien finalmente aceptó que Alexandra no era tan mala como pensaba.
Esa noche, cuando se despidieron, Alexandra susurró a Andrea:
—Tu familia es un caos, pero me encanta.
Andrea la abrazó, riendo
—Y a ellos les encantas tú, aunque no lo parezca.
Alexandra sabía que no sería fácil conquistar a los Navarro, pero ese día, entre risas y zapatillas, dio el primer paso para ganarse su corazón.
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La Parada de Autobús Incorrecta | Un Encuentro Inesperado
Teen FictionA veces, conocer a alguien en el lugar menos esperado puede cambiar tu vida de manera inesperada. Ese día, en la parada de bus equivocada, conocí a la chica más linda y tierna que jamás podría imaginar. Lo que empezó como un simple encuentro se conv...
