CAPÍTULO 46: CENA NAVIDEÑA

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_CENA NAVIDEÑA_

Era la víspera de Navidad y la casa de los Montoya estaba decorada con luces brillantes y adornos festivos, un enorme árbol de Navidad en la sala y una chimenea encendida que añadía calidez a la velada. Era la primera vez que ambas familias Montoya y Navarro se reunían para celebrar la Navidad juntas, unidas por los lazos de amistad y amor que las unían. La mesa estaba llena de platos deliciosos, mientras las risas y las conversaciones fluían entre las dos familias.

Andrea y Alexandra llegaron tomadas de la mano, con una sonrisa en los labios, mientras se dirigían hacia la mesa, que estaba elegantemente puesta.

Carolina, la madre de Alexandra, levantó la vista al verlas entrar.

—¡Qué bien que llegaron, chicas! —exclamó con una sonrisa cálida, abrazando a Alexandra y luego a Andrea— La comida está a punto de estar lista, pero antes, ¿les gustaría ayudar a poner la mesa?

—Claro, mamá —respondió Alexandra, dándole un beso en la mejilla antes de tomar a Andrea de la mano.

—¿Yo también tengo que ayudar? —preguntó Andrea con cara de falsa desesperación.

—No te preocupes, Andrea —intervino Jorge, el padre de Andrea, con tono bromista— Aquí ya se encargan de todo. Tú solo siéntate y disfruta.

Después que Alexandra ayudo a poner la mesa, las chicas se sentaron juntas al final de la mesa, rodeadas de miradas curiosas y divertidas. Desde que habían comenzado a salir de manera oficial, las familias se habían hecho más cercanas y ahora, más que nunca, disfrutaban de pasar el tiempo juntas.

—No puedo creer que este sea el primer año que pasamos las fiestas en familia —comentó Andrea, mirando a su alrededor.

Alexandra sonrió, tomando la mano de Andrea bajo la mesa.

—Yo tampoco lo puedo creer, pero... me alegra muchísimo.

El ambiente estaba lleno de calidez, con risas y conversaciones que no dejaban de sonar, pero en cuanto Laura, la madre de Andrea entró a la sala, la situación se tornó un poco más interesante como siempre, las dos familias no podían evitar hacer comentarios juguetones hacia sus hijas.

—la madre de Andrea, con una sonrisa traviesa, mirando a su hija y luego a Alexandra.

Andrea se sonrojó al instante, y Alexandra, viendo la situación, decidió defender a su novia con una broma ligera.

—Seguro que Andrea planea organizar las vacaciones de fin de año con mucho estilo —dijo, mirando a Andrea con una sonrisa que decía "te atrapé".

Andrea intentó mantenerse seria, pero no pudo evitar reírse de la ocurrencia de Alexandra.

—Eso no está en mis planes... pero ahora que lo mencionas, tal vez sí... —Andrea dio un mordisco a su comida, tratando de no ser el centro de atención, pero la familia no dejaba de mirarlas con sonrisas cómplices.

Carolina la madre de Alexandra, observaba la situación con una sonrisa traviesa y se acercó a las dos, con su típica actitud juguetona y no pudo evitar intervenir.

—Tal vez, Andrea, deberías hacerle una propuesta, ya que estamos hablando de planes para el próximo año ¿No crees? —preguntó, alzando una ceja.

Andrea casi se atragantó con el vino.

—¡Mamá! —exclamó Alexandra, sonrojándose también.

Los padres de Andrea rieron al ver la reacción de la pareja, disfrutando de los momentos incómodos pero adorables que siempre surgían cuando se reunían.

—Lo que estamos tratando de decir es que estamos muy felices de que las dos estén tan unidas —intervino el padre de Andrea, con una sonrisa amable— Son una pareja perfecta.

Alexandra y Andrea se miraron sonrojadas, pero con sonrisas sinceras. Sabían que sus familias estaban completamente a favor de su relación y eso les daba aún más razones para disfrutar de estos momentos juntos.

A medida que la cena continuaba, los comentarios sobre su relación no dejaban de aparecer, desde bromas sobre futuros compromisos hasta preguntas sobre el tipo de casa que querían compartir.

—Bueno, ya sabemos quién va a organizar las fiestas en nuestra casa este año —dijo Martín, el padre de Alexandra, mientras le guiñaba un ojo a Andrea.

—¿Qué? —preguntó Andrea, confundida, pero ya preparada para una respuesta divertida.

—Alexandra, no te hagas la sorprendida, todos sabemos que eres la más organizada de las dos —dijo Jorge, el padre de Andrea, mirando a Andrea con complicidad.

Ambas se miraron y después de un segundo de silencio, comenzaron a reírse, sin poder evitarlo. El ambiente estaba tan lleno de cariño que ni las preguntas incómodas ni las bromas maliciosas podían hacerlas sentirse incómodas.

Los comentarios continuaban, pero esta vez, más tiernos que burlones. La Navidad estaba llena de alegría, amor y momentos que las dos parejas no olvidarían jamás.

Antes de que comenzaran el intercambio de regalos, Carolina levantó su copa.

—Por un futuro lleno de felicidad, amor y, sobre todo risas compartidas —dijo con una sonrisa radiante.

Las demás copas se alzaron, Andrea y Alexandra, mirando a sus familias y luego entre sí, se dieron un breve pero significativo beso.

—Por siempre, juntas —dijo Alexandra en voz baja y Andrea asintió, sonriendo con todo el corazón.

La cena continuó entre bromas, risas y miradas cómplices. Todo parecía perfecto.

Después de la cena, las dos familias se acomodaron en el salón para intercambiar regalos. Alexandra y Andrea compartían sonrisas tímidas mientras se miraban, sabiendo que esta Navidad era solo el comienzo de muchos momentos felices que vivirían juntas.

Cuando llegaron los abrazos de despedida, las familias les dieron un par de miradas cómplices y un par de sonrisas de complicidad y aunque todo era diversión y cariño, Andrea y Alexandra no podían evitar sentir que sus corazones latían con la certeza de que estaban rodeadas de amor genuino.

—Felices fiestas, mi amor —susurró Alexandra al oído de Andrea, mientras se abrazaban en medio del bullicio.

—Felices fiestas, Alex —respondió Andrea, con una sonrisa que reflejaba todo lo que sentía.

La Parada de Autobús Incorrecta  | Un Encuentro InesperadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora