_LLAMAS Y DESEOS_
En el dormitorio de Alexandra
Pov Alexandra:
El día había sido un torbellino de emociones. Mi mente seguía dividida entre Teresa y Andrea, pero cuando Andrea confesó sus sentimientos, algo dentro de mí se desmoronó. Mientras caminábamos juntas hacia el dormitorio del campus, una energía inexplicable llenaba el aire entre nosotras, llegamos a mi habitación, y sin siquiera pensarlo dos veces, invité a Andrea a entrar.
Cerré la puerta detrás de nosotras, y el silencio que siguió fue tan pesado como el peso de mis propias emociones. Andrea se acercó lentamente, sus ojos buscando los míos. Su proximidad era electrizante, y antes de que pudiera procesarlo, sus manos se apoyaron en mi cintura, tirando de mí hacia ella.
—No puedo evitarlo, Alex. Necesito saber si tú también sientes esto... —susurró, su voz apenas un murmullo.
Sus labios encontraron los míos con una intensidad que me dejó sin aliento. Al principio, el beso fue suave, casi tímido, pero pronto se volvió más apasionado. Sus dedos recorrían mi espalda, dejando un rastro de calor que me hacía temblar.
La besé de vuelta con la misma urgencia, mis manos encontrando su cabello, perdiéndome en su aroma y en la sensación de tenerla tan cerca. Nos movimos hacia la cama, sin soltar el contacto, y el mundo exterior desapareció por completo.
Pov Andrea:
El momento que había imaginado tantas veces se hacía realidad, pero era incluso mejor de lo que había soñado. Alexandra se entregaba al momento con la misma pasión que yo, y cada suspiro que escapaba de sus labios me hacía querer explorarla aún más.
—Eres increíble, Alex... —dije entre besos, mis labios viajando de su boca a su cuello, deleitándome con cada reacción suya.
Alexandra arqueó la espalda cuando mis manos acariciaron su cintura e iban bajando más hasta llegar a su intimidad, su respiración se volvió más pesada cuando mis dedos tocaron su intimidad. La noche avanzó entre caricias, besos y susurros, creando un recuerdo que jamás podría olvidar.
El aire en la habitación estaba cargado de deseo, pero también de algo más profundo. Mientras nuestros cuerpos se acercaban más, podía sentir la mezcla de emociones en cada caricia de Alexandra. Sus manos temblaban ligeramente al principio, pero pronto se volvieron firmes, recorriendo mi piel con una intensidad que me hacía perder la noción del tiempo.
—Andrea... —murmuró mi nombre contra mi cuello, y ese sonido fue suficiente para hacer que todo mi cuerpo se estremeciera.
Mis labios encontraron los suyos nuevamente, y nuestras respiraciones se entrelazaron mientras mis dedos seguían explorando cada rincón de su cuerpo. Sentía cómo se rendía a cada toque, a cada beso, y eso me hacía querer darle más, hacerla sentir lo especial que era para mí.
Alexandra arqueó la espalda cuando mi boca bajó lentamente por su clavícula, dejando un rastro de besos que provocaban suaves gemidos en sus labios. Mi nombre escapó de ellos una vez más, y ese sonido se grabó en mi mente como un eco que nunca olvidaría.
—No sé qué me haces sentir, Andrea... —confesó, sus ojos entreabiertos llenos de una mezcla de pasión y vulnerabilidad.
La miré fijamente, tomando su rostro entre mis manos.
—Es lo mismo que tú me haces sentir a mí, Alex. Algo único... algo que no quiero que termine.
La noche continuó en una espiral de pasión, con susurros que solo nosotras entendíamos y promesas silenciosas en cada caricia.
En el dormitorio de Katherine
Pov Teresa:
Después de mi conversación con Alexandra y su huida, me sentía frustrada y llena de emociones que no podía controlar. Busqué consuelo en Katherine, mi amiga más cercana. La encontré en su dormitorio, organizando unos bocetos para un proyecto de diseño.
—¿Tere? ¿Estás bien? —preguntó al verme, su tono lleno de preocupación.
—No lo sé, Kat... Siento que estoy perdiendo el control de todo —admití, dejando caer mi bolso al suelo y hundiéndome en su cama.
Katherine se sentó a mi lado y puso una mano en mi hombro.
—Siempre estoy aquí para ti, lo sabes, ¿verdad?
Sus palabras, llenas de sinceridad, rompieron algo dentro de mí. La abracé con fuerza, sintiendo cómo las lágrimas comenzaban a llenar mis ojos. Pero cuando Katherine intentó separarse un poco para mirarme a los ojos, nuestros rostros quedaron demasiado cerca.
Fue entonces cuando sucedió. Mi mirada se desvió a sus labios, y sin pensarlo, cerré la distancia entre nosotras. El beso fue inesperado, pero no tardó en ser correspondido.
Pov Katherine:
El beso de Teresa fue un choque de emociones que no esperaba, pero no pude resistirme. Mis manos encontraron su rostro, profundizando el contacto. Sentí cómo su cuerpo temblaba ligeramente, pero no era de duda; era de deseo.
—Kat... No sé si esto está bien, pero... lo necesito —murmuró Teresa, sus labios apenas separados de los míos.
—Entonces no pienses, Tere. Solo siente —le susurré, antes de inclinarme para besarla de nuevo, más intensamente.
La tensión entre nosotras explotó mientras nuestras manos comenzaban a explorar, y la habitación se llenó de suspiros y caricias que nos acercaron aún más. En ese momento, nada más importaba.
Pov Teresa:
Katherine y yo estábamos envueltas en una atmósfera que parecía irreal, como si el mundo exterior hubiera desaparecido. Sus manos eran suaves y delicadas, pero cada movimiento estaba cargado de una intención que me hacía perder el control.
—Tere, dime si quieres que pare... —murmuró Katherine, sus ojos buscando los míos con una mezcla de preocupación y deseo.
Negué con la cabeza rápidamente, tomando sus manos y llevándolas hacia mi cuerpo.
—No, Kat. No quiero que pares... no ahora —susurré, acercándome a ella para besarla nuevamente.
Su respuesta fue inmediata. Katherine tomó el control, guiándome hacia su cama mientras sus labios recorrían mi mandíbula y bajaban hasta mi cuello. Mis manos se enredaron en su cabello, y un gemido escapó de mis labios cuando sus dedos comenzaron a explorar mi piel con más confianza.
La habitación parecía llenarse con una energía que nunca había sentido antes. Cada toque, cada beso, era una explosión de emociones que no podía contener.
—Eres hermosa, Tere... —susurró Katherine, mientras sus ojos me recorrían con admiración.
Su sinceridad me tocó profundamente, y algo dentro de mí se rompió.
—Kat, no sé cómo llegamos aquí, pero no quiero que esto termine... —admití, dejando que mis emociones hablaran por mí.
Katherine sonrió suavemente antes de inclinarse para besarme una vez más. La noche avanzó con una conexión que no podía explicar, como si nuestras almas hubieran estado esperando este momento todo el tiempo.
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La Parada de Autobús Incorrecta | Un Encuentro Inesperado
Novela JuvenilA veces, conocer a alguien en el lugar menos esperado puede cambiar tu vida de manera inesperada. Ese día, en la parada de bus equivocada, conocí a la chica más linda y tierna que jamás podría imaginar. Lo que empezó como un simple encuentro se conv...
