_BÁRBARA Y ANDREA CELOSAS_
El tiempo había pasado, y las cicatrices emocionales de todo lo que había ocurrido con Katherine comenzaban a sanar. Andrea y Alexandra, aunque aún con una sombra de tensión en algunos momentos, disfrutaban de su vida juntas. Lo mismo sucedía con Bárbara y Allison. Sin embargo, no todo era perfecto, y algunas situaciones cotidianas trajeron consigo una dosis inesperada de celos.
Era un día normal en la oficina de Alexandra, cuando de repente, se presentó una nueva secretaria. Una mujer rubia, con una sonrisa encantadora, que parecía tener un "toque especial" con Alexandra. Cada vez que Alexandra le pedía algo, la secretaria le sonreía de manera demasiado coqueta, y Andrea, que acababa de llegar para entregarle algo a su novia, no pasó por alto el intercambio.
—¿Quién es esa? —preguntó Andrea, con una mezcla de curiosidad y celos en su tono, al ver a la secretaria acercarse demasiado a Alexandra, sonriendo mientras le ofrecía un café.
Alexandra se río al ver la mirada de Andrea.
—Es solo una secretaria, Andrea. No tienes que preocuparte.
Pero Andrea no estaba convencida. A pesar de la sonrisa de su novia, la escena le había molestado. Hizo un esfuerzo por ocultar su incomodidad, pero en su interior, el pequeño fuego de los celos comenzaba a crecer.
Más tarde esa tarde, el universo de los celos se volvió más confuso cuando, durante una reunión en la oficina de Allison, Bárbara también comenzó a notar la extraña actitud de una de las secretarias de Allison, una mujer con ojos brillantes y una risa un tanto floja. Cada vez que Allison pedía algún documento, la secretaria parecía alargar la conversación de manera innecesaria, y Bárbara, que había llegado para discutir un asunto de trabajo con su novia, no pudo evitar fijarse en los pequeños gestos.
—¿Esa chica te coqueteó? —preguntó Bárbara en tono serio cuando la secretaria salió de la oficina, observando a Allison con desconfianza.
Allison levantó una ceja, sorprendida.
—¿De qué hablas? Es solo una secretaria, Bárbara.
Pero al ver el rostro ligeramente celoso de Bárbara, Allison no pudo evitar sonreír, sintiendo una divertida mezcla de ternura y satisfacción. A pesar de todo, era un buen recordatorio de lo importante que era para Bárbara.
La siguiente vez que se encontraron ambas parejas en casa, la tensión en el aire estaba más que evidente. Alexandra y Andrea estaban en el sofá, mientras Bárbara y Allison se reunían en la cocina, ambas mostrando una actitud algo reservada.
—¿Cómo estuvo tu día, cariño? —preguntó Alexandra a Andrea, disimulando el hecho de que ella también sentía un poco de celos, pero no quería que Andrea lo notara.
—Oh, nada fuera de lo común —respondió Andrea, sin mirarla directamente, mientras jugueteaba con una almohada. El resentimiento por la secretaria rubia seguía ahí, y Alexandra no dejaba de notar que Andrea había estado un poco distante.
Bárbara, en la cocina, no podía resistir más.
—¿En serio no viste cómo te miraba esa secretaria? ¡Estaba completamente coqueteando contigo! —exclamó, aunque lo dijo más con humor que con verdadero enojo.
Allison, que estaba recogiendo unos vasos, no pudo evitar reír.
—Es solo una secretaria, cariño. ¿De verdad crees que te estaba coqueteando?
Pero Bárbara se cruzó de brazos, con una expresión juguetona pero celosa.
—No sé, parecía que sí... —dijo, antes de dar un paso hacia Allison, atrapándola por la cintura y acercándola hacia ella.
Allison río entre dientes y, sin previo aviso, la besó, buscando tranquilizar a Bárbara.
En el sofá, Andrea miró a Alexandra, quien intentaba disimular una sonrisa mientras observaba a la pareja en la cocina.
—¿Sabes? Yo también noté algo raro con esa secretaria. No me gustó cómo te miraba —dijo Andrea, con una expresión traviesa, como si el juego de celos estuviera equilibrado.
Alexandra, sorprendida, la miró a los ojos, reconociendo esa chispa en el rostro de Andrea.
—¿Así que ahora eres celosa? —preguntó con una sonrisa.
Andrea se encogió de hombros.
—Es que me pareció un poco demasiado, ¿no crees? —dijo, mientras dejaba la almohada a un lado y se acercaba lentamente hacia Alexandra.
La tensión entre ellas se rompió cuando Andrea tomó el rostro de Alexandra entre sus manos y, con un pequeño giro, la besó con intensidad, como si quisiera poner fin a todo el juego de celos. Alexandra, completamente sorprendida, dejó que el beso se alargara, mientras sentía que todo el mundo desaparecía a su alrededor.
De repente, Bárbara y Allison, que habían estado mirando la escena desde la cocina, se acercaron riendo.
—Bueno, parece que estas cosas se resuelven de manera... intensa —comentó Bárbara, levantando una ceja.
Allison no pudo evitar sonreír.
—Yo diría que las reconciliaciones son mucho más divertidas cuando son apasionadas.
Finalmente, las dos parejas se miraron entre sí, riendo y reconociendo lo tonta que podía ser la idea de los celos, especialmente cuando lo que más importaba era el amor que compartían. No importaba quién mirara o qué hicieran las secretarias, porque lo que realmente importaba era lo que cada una sentía por la otra.
ESTÁS LEYENDO
La Parada de Autobús Incorrecta | Un Encuentro Inesperado
Teen FictionA veces, conocer a alguien en el lugar menos esperado puede cambiar tu vida de manera inesperada. Ese día, en la parada de bus equivocada, conocí a la chica más linda y tierna que jamás podría imaginar. Lo que empezó como un simple encuentro se conv...
