Capitulo 54 Parte 1

126 7 0
                                        

Thomas

Mientras observaba a Simón entrar en la parte médica de Alexandria. Su actitud despreocupada y burlona me irritaba. No podía soportar cómo trataba este lugar, como si fuera un juguete que podía romper y dejar atrás.

—¿Qué demonios estás haciendo? —le grité, mi voz resonando en el espacio. Pero él solo se rió, como si mis palabras no tuvieran peso.

Simón comenzó a tirar cosas al suelo, desordenando todo a su paso. La rabia burbujeaba dentro de mí, y me preguntaba cómo podía ser tan despreocupado en un lugar que significaba tanto para nosotros.

—¿Te parece divertido? —le pregunté, sintiendo que la frustración se acumulaba en mi pecho.

—Relájate, Lucien —respondió, usando el nombre que tanto detestaba. Amaba a mi hermano pero no era divertido que te llamaran por el hermano que mate

—Solo estoy viendo qué tienen aquí.

Mientras lo seguía, mi mente se centró en Daryl. ¿Dónde estaba? La preocupación me carcomía, y cada segundo que pasaba sin saber de él era un tormento.

Porque era por eso que estábamos aquí mi papá enfureció cuando no vio a Daryl

Simón se movió hacia la zona donde guardaban la comida, y mi corazón se hundió al ver los estantes vacíos.

—¿Están pasando hambre? —murmuré, sintiendo una punzada de compasión.

—Vaya, estos estantes están vacíos —dijo Simón, con un tono de burla.

—Hicieron una parrillada o algo más y no nos invitaron. En serio, qué triste.

—No intenten esconder nada, porque eso generalmente no termina bien —agregó, mirando a su alrededor con desdén.

Aaron, que estaba a su lado, se encogió de hombros.

—Tenemos mucha gente. Cada vez es más difícil encontrar cosas. Ahora nos concentramos en encontrar lo que Negan podría querer. Seguimos adaptándonos al sistema.

Rick, que había estado en silencio, finalmente habló.

—Hoy íbamos a salir a buscar más cosas. Si nos esperan, traeremos más. Encontraremos más.

Simón soltó una risa burlona.

—Ahh, relájate. No vine a buscar nada. Menos mal. Pero ese día llegará, así que hagan lo que tengan que hacer. Busquen bien, vayan más allá.

Golpeó un estante con fuerza, y la rabia se encendió en mí.

—Arriesguense —dijo, como si estuviera disfrutando de nuestra incomodidad.

—Lo haremos —respondió Michonne, su voz firme.

—Bueno, eso esperamos —dijo Simón, mirándola con una sonrisa burlona. Luego se volvió hacia mí.

—Vámonos, Lucien.

Me agarró bruscamente del brazo, y me solté.

—Ya te dije que me llamo Thomas, no Lucien. Y tranquilo, puedo caminar —le respondí, sintiendo que la frustración se acumulaba.

Mientras caminábamos hacia afuera, vi cómo Simón molestaba a Rick.

—Agradezco tu colaboración, Rick. Lamento haberles dejado este lugar hecho un desastre, pero tenemos un montón de otras cosas que atender, como ustedes, supongo.

Mi corazón se aceleró al ver a Carl. Lo abracé rápidamente y le di un beso en la frente.

—Cuídate —le susurré, sintiendo que el mundo se desvanecía por un momento.

Love in the ApocalypseDonde viven las historias. Descúbrelo ahora