Florencia
Faltaban exactamente diez minutos para que fueran las doce de la noche y fuera el cumpleaños del Vicente.
Durante un tiempo me queme la cabeza pensando en que regalarle, buscaba y buscaba opciones, y ninguna se me hacía perfecta para la ocasión. Quería algo lindo, pero que también fuera significativo para el.
Pero después de tanto tiempo se me ocurrió el regalo perfecto o eso creía, esperaba que tanto le gustara, al igual que al Vicente chiquitito de seis años.
Aunque debía admitir, me sentía totalmente nerviosa con esto, no sabía si sería buena idea, por un tiempo lo cuestioné e incluso también pensé que mi mamá y mi papá no lo aprobarían, pero cuando supieron el transformando de todo aceptaron.
Termine de acomodar las últimas cosas y me senté en mi cama mientras miraba la hora en el celular ansiosamente y cuando el reloj marcó las 11:59 salí de mi pieza en silencio, y me coloqué frente a la puerta del Vicente.
Sentía las manos sudar, nunca había estado tan nerviosa.
¿Le pedirás matrimonio o que?
Y el reloj marco las doce, toque suavemente la puerta y unos segundos más tarde el cumpleañero me abrió la puerta.
Tenía cara de sueño, no se porque sospechaba que estaba apunto de quedarse dormido.
Me quedo mirando con una sonrisa atontada.
—¿A que debo su visita señorita? —me preguntó divertido mientras apoyaba su hombro en el marco de la puerta.
Lo mire detenidamente.
¿Era mi idea o se veía más lindo de lo normal?
Creo que en estos momentos en regalo no importaba demasiado, solo quiero darle un be...
Florencia por favor, contrólate.
—¿Te comió la lengua los ratones o que? —volvió hablar.
Sentí mis mejillas arder.
—Yo... te traje un regalo —levante un poco la caja, que a mi parecer pesaba bastante.
—¿Un regalo? —me miro confundido.
Asentí y con mi mano lo empujé despacio para que lograra dejarme entrar.
|•••|
Vicente
Vi como la Florencia entró a la pieza, cerré rápidamente la puerta y me acerqué a ella.
Estaba rara o sea, en si es rara, pero estaba más callada de lo normal y algo nerviosa.
Después de unos largos segundos en silencio volvió hablar.
—Feliz cumpleaños —mencionó suavemente con una sonrisa en sus labios, sostenía la caja que me mostró hace un momento y mire detenidamente la escena. A ella con su sonrisa, sus ojos achinados y sus mejillas rojas. Pero después desvíe la mirada a la caja, ni tan grande ni tan pequeña, tenía una cinta de regalo arriba y... pequeños agujeros.
Esperen. ¿Porque tenia eso?
Me extendió rápidamente el regalo con su sonrisa y yo dudoso lo acepté.
Me senté en la cama y le sonreí.
—Gracias Flo, no tenías porque preocuparte —vi como se sentó frente a mi.
ESTÁS LEYENDO
Me gusta un ahueonao
Romance[CHILENSIS] La Flo no soporta al Vicente, el mejor amigo de su mellizo. Y aunque no siempre fue así, ahora para ella es insoportable tenerlo cerca, mientras que para él la única manera de estar cerca de la Flo es molestándola. ¿Qué pasaría si comie...
