Florencia.
Me encontraba en el baño del liceo con la Martina, habíamos llegado hace poco y aunque habían tocado el timbre para entrar a clases aún estábamos acá.
—¿Y ya se te ocurrió un regalo para el cumpleaños del Vicente? —me preguntó mientras se miraba en el espejo.
Yo negué con la cabeza.
—No... o sea si, pero no estoy segura —hice una mueca.
—¿Por?
—No se, yo cacho que tengo que pensarlo bien y hablarlo con mi mamá tal vez.
Vi como me miró confundida.
—Bueno, pero si necesitas ayuda, me avisas —de alejo del espejo y de acercó a mi—. ¿Vamos?
—Dale —y justo cuando íbamos a salir se escucharon voces afuera, sentí la mano de la Martina sobre mi brazo deteniéndome.
—Amor ya te he dicho que te vez bien sin eso —conocía esa voz, la había escuchado antes.
—Yo... lo se, pero solo es un poco de labial —y esa también.
—¿Es la Antonia? —susurro a mi lado la Martina.
Yo asentí y supuse que se trataba de ella con el Cristobal.
—Yo creo que deberíamos irnos a la sala mejor Marti —le susurré.
Esta negó.
—No hueona, están justo ahí, van a pensar que estábamos escuchando su conversación —siguió hablando bajo.
—Es justo lo que está pasando hueona —la mire obvia—. Vamos.
—Nooo, quiero escuchar.
¿Era enserio?
—¿Que? Lo siento, soy una sapa culia. ¿Que tanto? —levantó los hombros—. Ahora shhh.
Se colocó el dedo en la boca, señalándome que me callara.
Rodee mis ojos y me aleje de la entrada, no quería escuchar nada de lo que hablaran.
—Pero tú sabes que natural te ves mil veces mejor Anto —habló el Cristobal, aunque esta vez sonaba más serio.
¿Me estás hueando que también está haciendo lo mismo con ella?
Este conchetumare no cambia.
Sentí la mirada de la Martina sobre mi.
—Pero a mi me gusta, tu sabes me gusta verme bien.
—¿O te gusta que el resto te vea bien cierto? —habló con ese tono desafiante que siempre tenía, tratando de dar vueltas las cosas.
—No Cris, tu sabi que no es así —habló la Anto.
—No me gusta como se te ve Anto, no se... te ves rara.
—Este conchetumare —susurró a mi lado la Martina.
—Además... ¿Desde cuando te gusta verte tan bien? Cuando no andábamos no ocupabas estas cosas —fruncí el ceño. ¿Como podía ser tan barsa este hueon? Tenía tantas ganas de salir y plantarle un combo en el hocico.
Pero sabía que aún por más que quisiera, ni siquiera quería topármelo de frente.
Hubo unos segundos de silencio.
—Supongo que tienes razón, yo igual me siento rara con el. Me lo iré a sacar.
—Está bien amor, yo me iré a la sala —se escucho un beso—. Y recuerda te ves hermosa.
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Me gusta un ahueonao
Romansa[CHILENSIS] La Flo no soporta al Vicente, el mejor amigo de su mellizo. Y aunque no siempre fue así, ahora para ella es insoportable tenerlo cerca, mientras que para él la única manera de estar cerca de la Flo es molestándola. ¿Qué pasaría si comie...
