Epílogo

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Años después...

Me encontraba frente al computador, estaba por terminar unas cosas del trabajo y la verdad ya estaba chato. Desvíe mi mirada y me concentré en Xulito, quien me miraba atento desde el suelo. Dejé de lado lo que estaba haciendo y me paré para tomarlo.

—¿Qué paso Xulito? ¿La viniste acusar de nuevo? —le preguntó y recibí un "miau" por su parte.

Camine con el hasta el living y lo deje sobre el sillón. Y comencé a buscar mi celular para ver la hora, se suponía que la Flo debe estar por llegar.

Me senté en el sillón y mi mirada se poso en el pequeño cuadro que estaba en el mueble, era una pintura que hizo la Flo. Para ser exacto nos había retratado a los cuatro.

Recuerdo el día que batalló la Flo para poder sacar esa foto, desde que se le escapaba el gato o yo no me podía poner serio.

Y por un instante se me vino a la mente la Florencia y el Vicente de hace años, esos que eran más chiquititos. Y jamás creí que llegaríamos a esto. Ambos viviendo en nuestro propio departamento, trabajando en lo que ambos nos gustaba y rodeados de amor.

La Flo había estudiado algo que amaba con todo su ser, la pintura. Pero ella siempre tuve el pensamiento de que quería poder enseñar eso y así terminó estudiando Pedagogía en Artes Visuales, y actualmente se encontraba trabajando en un colegio.

Mientras que yo por mucho tiempo estuve indeciso, no sabía muy bien lo que quería, hasta que me convencí por Comunicación Audiovisual y ahora me encontraba trabajando como editor audiovisual en una empresa. Y la verdad me gustaba bastante lo que hacía.

Durante mucho tiempo creí que jamás llegaría esto, a tener todo esto pero sobre todo, esta paz y tranquilidad que tengo hoy en día. Muchas veces creí que el pasado me seguiría atormentando, los recuerdos, mi papá, absolutamente todo. Pero con mucho esfuerzo y ayuda profesional pude de a poco salir adelante.

De mi papá no supe nunca más, no volvió a aparecer en nuestras vidas, ni la de mi mamá y la mía. Y la verdad estoy agradecido, su lejanía me ayudó avanzar. A estas alturas ya no le tenía rencor, no quería vivir con aquello, pero tampoco lo justificaba y mucho menos volvería a entablar una relación con él. Prefería esto, la tranquilidad.

Y bueno, con mi mamá. Nuestra relación fue mejorando, con mucho tiempo y paciencia pudimos volver a entablar una relación de madre a hijo sana. Durante mucho tiempo mi mamá
siguió culpándose, cargando con toda esa culpa. Pero yo siempre estuve ahí, recordándole que no había sido su culpa y que por mi parte, yo ya la había perdonado.

Mis ojos se estaban cerrando lentamente y hasta que sentí la puerta abrirse. Rápidamente abrí los ojos y vi a la entrada a la Flo.

—¿Te desperté? —me miró algo asustada.

Solté una risita.

—Na... recién me estaba quedando dormido.

Vi como sonrió y después me mostró lo que traía en sus manos.

—Viernes de completos —mencionó con una sonrisa y fue inevitable sonreír.

—Esto me gusta a mí.

Me acerqué a la mesa y ambos ordenamos para poder comer. Desde que comenzamos a pololear habíamos declarado los viernes de completo, aunque según la Flo no todos, porque o si lo, terminaríamos rodando. Aunque en lo personal, yo comería completo todos los días.

—¿Cómo estuvo tu día? —le pregunté mientras nos servíamos los completos.

—Piola —dijo mientras comía—. Hoy día un niño
me dibujo a Xulito mira.

Me gusta un ahueonao Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora