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Florencia.

Me encontraba en el patio de mi casa sobre una manta con mis cosas para pintar, tenía la caga, pero en realidad no me importaba.

Me sentía tranquila pintando mientras sonaba una canción en mi celular. Hasta que mi mirada se centró en la persona que venía hacia a mi y no pude evitar rodear los ojos.

—Que feo Florencia, te vi —el Vicente entre cerro los ojos.

Levante mis hombros restándole importancia.

Sentí como se sentó a mi lado.

—¿Que haces?

Levante mi vista mirándolo obvio.

—¿Enserio? —volví la vista al lienzo que tenía a un lado.

Lo escuché reírse.

—Si se que estay pintando pesa, mi pregunta era que cosa —sentí como puso su mano en mi cabeza y removió mi pelo—. Pesa.

—¡Vicente! —le reclame.

Me arregle el pelo rápidamente y le di una mala mirada, este se encontraba riéndose.

—Te vei linda así oh —me miró aún con la sonrisa.

—Déjame tranquila —volví a lo que estaba haciendo, aunque una pequeña sonrisa apareció en mis labios.

Hubo unos minutos de silencio yo estaba tratando de seguir con el lienzo, mientras que sentía la mirada del Vicente sobre mi.

—Y supongo que yo voy acá... ¿O no? —apuntó al centro del paisaje que estaba pintando.

Levante la vista y trate de contener la risa.

—Si claro.

—Deberías hacerlo y si salgo sin ropa mejor aún —dijo con esa sonrisa burlesca.

Mi sonrisa desapareció y lo mire serio.

—Sueña con que algún día de dibujare y sobre todo sin ropa.

—¿Qué? ¿Te da miedo enamorarte? —movió las cejas.

Yo me pregunto... ¿este hueon no se aburrirá de huearme siempre?

—Uuuy si —solté sarcásticamente—. Me da más miedo tu cara en realidad.

Y su cara de burlesco pasó a una muy seria, y no pude evitar reírme.

—Los dos sabemos que yo soy lindo —me guiñó el ojo—. Que tú no lo quieras aceptar es otra cosa.

Rode los ojos y tome mi celular.

—El silencio dice mucho —lo escuché decir.

No le presté atención y comencé a buscar otra canción en el celu.

—Oye Flo... ¿Que tienes ahí? —lo escuché decir mientras levantaba la cabeza.

—¿Donde? —lo mire confundida.

—Ahí —dijo rápidamente mientras me pasaba un dedo por la cara. El muy hueon me echo pintura.

Vi como se paró rápidamente mientras se reía, ahora lo mato.

—Pero Vicente —me toque la cara.

Este estaba alejado mientras se cagaba de la risa.

Mire las pinturas a mi lado y me eche rápidamente un poco en la mano.

—Ahora si cagaste —dije mientras me paraba.

—Ay que miedo —se burló.

Yo como pude trate de acercarme hacia el, pero comenzó a correr.

Me gusta un ahueonao Donde viven las historias. Descúbrelo ahora