Vicente
Había llegado el día de la licenciatura de cuarto y tenía que admitirlo, me daba un paja, al final de todo era que te entregaran en cartón y chao. Aunque la más emocionada era la mamá de los
chiquillos, ya había querido llorar como unas cinco veces.
—Pero ya po, una última, pónganse los tres ahí —nos indicó para sacarnos otra foto más.
A mi lado escuché un quejido del Nicolás, mientras que la Flo se colocaba entre medio de los dos.
Nos quedamos quietos esperando a que la tía sacara la foto.
—Ya... a ver y la última desordenada —seguía con su celular apuntándonos.
—Mamá... —hablo ya aburrido el Nico.
Pero la tía le pegó esas miradas que daban miedo.
—La última ya... —y sacó una más, yo no pude evitar sonreír—. Ahora si.
Alejo el celular de nuestras vistas y nos comenzó a mirar.
—Ay no... va llorar otra vez —susurró el Nico ganándose un codazo de la Flo.
—La última vez que los veré así de ordenaditos con sus uniformes —mencionó algo triste—. Aún recuerdo cuando en kínder los tres se conocieron.
Y le comenzaron a salir las lágrimas.
Y en ese momento me dio algo en el pecho, como si deseara volver el tiempo y permanecer en ese instante que mencionó la tía, para siempre.
—Mami, no llores —se me acercó la Flo y la abrazó—. Sé te va arruinar el maquillaje que te hice.
—Cierto, cierto —se secó las lágrimas la tía—. ¿Y tu papá?
Y en eso se escucharon los pasos del tío por la escalera.
—Estoy listo. ¿Vamos? —preguntó.
—Al fin —soltó casi en un grito el Nico y salió de la casa.
—Anda con la huea parece —habló la tía.
—Bueno, cuando no —soltó la Flo y salió detrás de su mellizo.
Yo los seguí y me subí al auto.
Tenía que admitirlo, estaba nervioso y no por el hecho de la licenciatura, si no porque había invitado a mi mamá y ella me había dicho que vendría. Pero... mi mente me comenzaba a jugar en contra y me había dudar.
Una vez que llegamos al liceo nos acercaron a donde teníamos que estar y antes de sentarme, sentí la mano de la Flo sobre la mía.
—¿Qué te pasa? Estás algo... ¿nervioso? —me miró dudosa.
Yo la miré un instante y corrí la mirada.
—No, yo... bueno, creo que si.
—¿Es por la licenciatura?
Negué.
—Mi mamá.
—¿Qué pasó con ella? ¿Ahora te dijo que no vendría? —preguntó algo preocupada
Solté una pequeña risita al ver su cara preocupada.
—No, tranquila... —solté un suspiro—. Solo... que tú sabes, mi mente, me suele jugar en contra.
Me miro un instante y comenzó asentir.
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Me gusta un ahueonao
Romance[CHILENSIS] La Flo no soporta al Vicente, el mejor amigo de su mellizo. Y aunque no siempre fue así, ahora para ella es insoportable tenerlo cerca, mientras que para él la única manera de estar cerca de la Flo es molestándola. ¿Qué pasaría si comie...
