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Vicente

Habían pasado unos días de mi cumpleaños y puedo decir que ha sido lejos el mejor cumpleaños que he tenido, y debo agradecérselo a la Flo junto a su familia.

La Flo se preocupo de cada detalle y no saben lo feliz que me hizo eso, me hizo olvidar que estos últimos años había comenzado a odiar mi cumpleaños.

Y aunque todo había sido lindo, no todo podía ser perfecto. Así que más de una llamada de mi mamá había recibido y aunque al inicio la trate de ignorar, algo en mi me gano. Nuestra conversación no duro mucho, ella me deseo un feliz cumpleaños, mientras que yo apenas respondía. También volvió a pedirme perdón y en ese instante no supe que decir, que solo corte.

Eso era algo que me dejaba pensando todas las noches, si antes se me dificultaba dormir, ahora era peor y aunque había tratado de dejar de fumar solo cada vez que me sentía, no lo había logrado.

Mire mi celular y eran las 2 de la mañana, sentí la brisa helada en mi rostro y no tardé en prender el cigarro. Le di unas caladas mientras miraba el cielo oscuro.

A veces... tan solo a veces deseaba dejar de sentir, deseaba dejar de sobre prensar tanto, deseaba que mi mente estuviera en blanco y se sintiera tranquila, pero no podía, nunca podía.

Cada día los pensamientos me carcomían más la mente, me agobiaban más, pero el que más retumbaba en mi, era mi mamá.

Como casi todas las noches trataba de entenderla, trataba de convencerme que no era tan difícil entender su parte. Pero algo en mi, me lo impedía, se negaba totalmente y simplemente me cerraba.

Pero también había otro lado en mi, el que solía ser más sensible, más frágil el cual deseaba entenderla, deseaba al menos arreglar las cosas. Y eso era algo que había pensando más de lo normal últimamente.

¿Realmente quería arreglar las cosas con ella?

Debía al menos darle una oportunidad, debía tal vez... volver a dejarla entrar, aunque sea despacio, porque después de todo no lo podía culparla por las acciones de mi papá.

No se cuanto rato más pase ahí, pero cuando ya me había terminado el segundo cigarro decidí entrar. Subí silenciosamente, no quería despertar a nadie. Y cuando iba camina a mi pieza mi mirada se fijó en la puerta de la Flo que se encontraba entre abierta.

Podía simplemente caminar a mi pieza y dormir solo o... tal vez quedarme con la Flo. Lo pensé unos segundos más y caminé hacia la puerta de la Flo.

Una vez entre la encontré dormida junto con Xulito, ambos estaban como en el quinto sueño, que me dio cosa despertarla. Así que mire un instante más esa pequeña escena e hice el intento de irme, pero su voz entre dormida me hizo detenerme.

La había despertado.

—¿Vicente...?

Me giré lentamente y le encontré con sus ojos abiertos.

—Sigue durmiendo, no quería despertarte Flo —hablé bajito.

—No te preocupes, me estaba quedando dormida hace poco... pero. ¿Pasó algo? —me miró algo preocupada.

—No tranquila, mejor me iré para que puedas dormir.

Vi como me miró divertida un instante.

—Sabes que solo tienes que pedirlo. ¿Cierto?

Lo mire confundido.

—¿De que hablas?

Y no dijo nada más solo levantó las frazadas que la tapaban.

Me gusta un ahueonao Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora