Vicente
Golpeé suavemente la puerta de la Flo y una vez que escuche un "pase", la abrí.
Apenas entré, la busqué con la mirada hasta que la vi frente al espejo. Pero rápidamente se giró hacia mi.
—¿Cómo me veo? —preguntó una sonrisa.
Me tome el tiempo de observarla detenidamente. Use cada segundo que tenía y debía decirlo, se veía preciosa. El vestido verde oscuro resaltaba en ella y hacía juego con su pelo rubio.
¿Es posible volver a enamorarse?
—Ya po, Vicente. Si no hablas me pones nerviosa —mencionó bajito y eso me sacó del trance en el
que estaba.
—Es que... —me quedé en silencio un instante—. No tengo palabras...
La escuché soltar una risa.
—Ridiculo.
Me acerqué hacia ella lentamente hasta que coloqué ambas manos en su cintura.
—Te ves hermosa Florencia —mencioné mientras la miraba directamente hacia sus ojos azules.
Las mejillas de esta se tornaron rosadas de inmediato.
Me acerqué para dejarle un beso corto en los labios y nos separamos.
—Tú también Vicentito, pero... ¿y tu corbata? —me miró extrañada.
—Florencia no me pondré eso —me negué.
Soltó una risa y negó con la cabeza.
—Bueno, como tú quieras. ¿El Nico está listo?
—Creo que sí.
—¿Vamos entonces?
—Si... esperame un poco —camine rápidamente hacia mi pieza en busca de algo.
Tome la cajita que estaba sobre mi velador y me la eché en el bolsillo del pantalón. Y justo cuando iba a cerrar la puerta vi el corbatín sobre mi cama. Era del mismo tono que el vestido de la Florencia.
Mi mamá se había ofrecido a regalarme el traje y entre ello, dijo que debía ir a juego con la Flo. Al principio no estaba seguro, incluso aún no convence algo alrededor de mi cuello. Pero luego de ver a la Florencia con ese vestido, creo que no me molestaría del todo.
Una vez que me lo coloqué y me aseguré que se veía bien, salí de la pieza y baje rápidamente las escaleras.
—Al fin, llevabas un año —se quejó el Nico.
¿No hay día que no se queje?
Mire a mi al rededor asegurándome que la tía no estaba cerca de nosotros y le saqué el dedo de al medio.
—¿Están listo? —habló la tía detrás de mi, pero venía bastante concentrada en colocarse bien uno de los aros en su oreja que ni siquiera se dio cuenta.
—Si tía. ¿Y la Flo? —mire al Nico.
—En el auto, se aburrió de esperarte.
Rode mis ojos y pasé por su lado.
En el auto se encontraba efectivamente ella y en el asiento de copiloto su papá. Me subí rápidamente y por un momento putee mentalmente, porque quedaría al medio de estos dos y eso era pelea asegurada durante el trayecto. Pero todo se me pasó al volver a la Flo, una sonrisa de ahueonao volvió a mi rostro.
—Shh demórense más —soltó mientras tenía su vista en el celular.
—Igual que tu hermano —solté una vez que me senté a su lado, rápidamente se giró hacia mi.
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Me gusta un ahueonao
Romansa[CHILENSIS] La Flo no soporta al Vicente, el mejor amigo de su mellizo. Y aunque no siempre fue así, ahora para ella es insoportable tenerlo cerca, mientras que para él la única manera de estar cerca de la Flo es molestándola. ¿Qué pasaría si comie...
