Florencia
Me preguntaba como era que mi mamá dejaba que el Nicolás hiciera tanta huea en la casa, porque yo fuera ella lo hubiera mandado a la chucha hace rato.
Y bueno, acá estábamos, como ahueonaos decorando para el carrete de halloween que quiso hacer el saco huea de mi hermano.
—Ya me canse —me tire al sillón, ganándome una mala mirada de mi mellizo.
—Hueona no has hecho nada —me miró mal.
—No estoy para tu huea Nicolas, enserio —le devolví la mala mirada.
Sentí como el sillón se hundió a mi lado y era el Vicente.
—Al menos ya hemos avanzado algo —hablo esta vez la Martina quien tenía la misma cara de cansada que yo.
Escuché a mi hermano soltar un bufido.
—Pero falta.
Rode los ojos al escuchar su voz.
Mi paciencia cada vez se agotaba y estaba apunto de pegarle a este ser humano.
—Termínalo tu po, son tus invitados.
—Igual vas estar acá —me miró mal.
—Mira, si fuera por mi, agarraría mi gato y me iría acostar mientras veo una película —lo mire seria.
—Es mi gato —escuché la voz del Vicente a mi lado.
Rápidamente lo mire mal.
—Tu cállate.
—Es cierto, el gato es de el —asintió con la cabeza el saco huea del Nico.
—Me aburriste —me paré rápidamente y vi como mi hermano se sobre salto para después esconderse detrás de mi amiga. Pero simplemente lo ignoré y caminé hacia las escaleras.
Escuché que dijo algo más pero ya no me importaba, me quería puro estirar en mi cama, aunque sea un rato.
Cuando llegue a esta me percaté de que el xulito venía detrás mío, así que deje que pasara y cerré la puerta. Rápidamente me lancé a mi cama, quemando boca abajo. Sentí el pequeño cuerpo del Xulito acomodarse cerca de mi y eso me relajo.
Estaba apunto de quedarme dormida hasta que sentí la puerta abrirse, juro que si se trataba de mi hermano de una pura patada lo tiraría por las escaleras, pero mi cara se relajó al ver al Vicente cerrar la puerta.
No me moví de mi posición y solo lo quede mirando.
—¿Se te quitó el enojo?
Lo mire mal.
—No estoy enojada.
Lo escuché soltar una risita.
—Córrete —flojamente me corri dandole un espacio—. ¿Y mi hijo?
Señale apenas al gato que estaba acostado hacia la pared, este hizo el intento de tomarlo pero solo escuchó un quejido por parte de este.
—No lo caes bien —murmuré mientras tenía la cara pegada en la almohada.
—Y se supone que es mío —apoyo su espalda en el respaldo de la cama.
—Bueno, el me ama —dije con orgullo.
El Vicente hizo una mueca.
—Traidor —le hablo al Xulito, pero este solo lo ignoro.
Me acomode un poco para mirar mejor al Vicente.
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Me gusta un ahueonao
Romance[CHILENSIS] La Flo no soporta al Vicente, el mejor amigo de su mellizo. Y aunque no siempre fue así, ahora para ella es insoportable tenerlo cerca, mientras que para él la única manera de estar cerca de la Flo es molestándola. ¿Qué pasaría si comie...
