40. La historia de Evan
Lucy Fields
Ya estaba cansada de evitarlo, así que tenía que ser directa con él, y seguir el consejo de Tyler, comunicar de manera efectiva lo que deseaba.
-Pero creí que lo estábamos pasando bien- me toma por la cintura para acercarme, si tan solo los hombres aceptaran una negativa a la primera todo en mi vida sería más fácil – yo no quiero dejarlo.
-Pero yo sí- pongo distancia entre ambos colocando mi mano sobre toda su cara cuando se inclinaba a besarme- no me siento cómoda con esto, así que déjame...- vuelve a intentar acercarse y me defiendo tan bien como puedo repitiéndole que no quiero nada con él.
-Por favor, solo déjala – aparece de la nada, de nuevo, casi confirmando mi sospecha de que me seguía – vete- con solo cuadrar sus hombros logra verse tan amenazador que mi cita obedece sin rechistar.
Trato de alejarme ahora que está dándome la espalda, pero no llego muy lejos cuando su voz me detiene.
-... De nada- ruedo los ojos antes de voltear a verlo- de nuevo.
-Yo no te pedí nada-me cruzo de brazos tratando de controlar el frío, y también el temblor de mis manos.
- Y aún así te evité otro desagradable encuentro con tus citas- ruedo los ojos una vez más, esa acción la repetía mucho cuando estaba con él, era una manera de aferrarme a la idea de que lo detestaba y me ayudaba a tener mis sentimientos a raya.
-No te pedí nada- no se me ocurre que más decir.
-Eso ya lo dijiste- levanta una ceja, imita mi postura al cruzarse de brazos.
-Pues... no te pedí nada- me giro con la intención de irme a casa, escucho como me sigue, avanzamos un par de calles y me detengo, molesta, cansada y desesperada de su actitud.
- Te molesta sentir que me debes algo- lo observo, su expresión relajada me pone de peor humor- y ya sé que no me lo pediste- se adelanta a mis ideas- y no... no estaba siguiéndote- parece leer mis pensamientos, sus ojos por fin se dignan a verme, evitamos hacerlo la mayor parte del tiempo.
-¿Y que hacías ahí?- duda en decírmelo, y siento un nudo en el pecho al intuirlo, lleva puesta su chamarra de piel negra, una playera básica blanca y sus jeans azules favoritos...
-Tenía una cita- da un paso en mi dirección, no soy capaz de sostenerle la mirada, no deseaba que leyera mis emociones, no cuando no soy buena ocultándolas, sé que está cerca cuando percibo el delicado olor del perfume que le había regalado por su cumpleaños, cuando aun éramos capaces de convivir cordialmente.
Hace casi dos años le había confesado mis sentimientos, su reacción no fue la mejor, pero yo tenía la vaga esperanza de que descubriría que también me amaba, no fue así. Terminó conmigo con un mensaje de texto donde explicaba que era solo algo para pasar el tiempo, y que pensaba yo lo sabía, se disculpó de confundirme.
Fue doloroso y humillante, aun más cuando mi amistad con Emma hacía que nos viéramos casi a diario, fue ella quien me hizo ver que no valía la pena perder nuestra amistad por un hombre, yo estaba dispuesta a dejarla, pero ambas nos necesitábamos en ese momento.
Meses después ya era capaz de verlo de nuevo sin querer llorar. Seguí esforzándome y poco a poco fuimos amigos de nuevo, por decirlo de alguna manera, yo seguía muy enamorada de él, más cuando después de varias fiestas o muy entrada la madrugada de un día lluvioso, me besaba de manera tal, que volvía casi imposible la misión de olvidarlo.
-No- doy un paso atrás, cuando acaricia delicadamente mi rostro buscando que lo mirará, él siempre acepta una negativa a la primera- solo quiero ir a casa.
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Viviendo con un Playboy
Fiksi Remaja"Lo reconocieron al mirarse, en el ambiente podían sentir esa electricidad que los invitaba a estar juntos, sus cuerpos sentían la atracción por el otro, no podían negar que estaban destinados a grandes cosas juntos, después de todo... eran almas ge...
