Veintiocho

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28. Otra vez tú

Tyler Everly

Las cosas cambiaron mucho, demasiado rápido, me aceptaron en la universidad y estaba muy feliz por ello, pero tenía dos problemas, con dos chicas.

Primero: Rebeca Black estaba haciendo mi vida imposible, meses después de la fiesta de cumpleaños de mi hermana, decidí que tenía suficiente con esa relación tan tóxica que llevábamos, no era sano, para nadie lo que teníamos, así que la dejé, no lo tomó nada bien, el resto del año escolar solo peleábamos y por más que intentaba alejarme, ella siempre volvía,  una y otra vez, indignada por haberla hecho "perder su tiempo".

Lo que realmente quería decir: que se sentía ofendida por dejarla, cuando aún no conseguía a alguien mejor que yo, con quien pudiera regodearse por haberme cambiado, su hermano también me odiaba, pero no por su hermana, o nuestra relación, sino, por la castaña, donde radicaba mi otro problema.

Segundo: Emma Daniels, la vida no estaba siendo nada justa con ella, de pequeña le arrebató a su madre, después en su accidente perdió la oportunidad de competir por el deporte que amaba y su país, y después le quitó a su papá, ese último golpe del destino la terminó por hundir.

Y por más veces que intenté acercarme a ella,  simplemente no me dejaba, me apartaba, incluso me culpaba por su accidente al patinar, por haber elegido a Rebeca en un momento tan importante para ella, yo acepte esa culpa y traté de compensarla, pero solo había frases hirientes para mi.

-¡No creas que eres especial!- sus ojos estaban muy rojos e hinchados- No eres mi salvador, ni el centro de mi universo,- lágrimas gruesas seguían corriendo por sus mejillas, llevaba la misma ropa de hace cinco días - ¡No eres nada Tyler Everly!- cerró la puerta en mi cara, veo  el desastre que causo al aventar la comida que traía para ella.

Me recargue en la puerta de mi habitación y me deslicé hasta sentarme, puse la cabeza entre mis rodillas y lloré, porque comenzaba a sentirme tan poco como Emma insistía en decirme.

-No es verdad- palmea mi hombro y puedo ver que se arrodilla junto a mi- nada de lo que dijo tiene una pizca de cierto, Tyler.

-¿Y tu que sabes?- lo observo, su mirada verde también es compasiva.

-He visto el gran ser humano que eres- sonríe un poco, con gentileza- las veces que has dejado que ella te insulte y pisotee con tal de ayudarla, siempre estás ahí para sostenerla.

-No ha servido de nada- aparto la vista de la suya y puedo ver al resto del clan Salvatore a unos pasos, tratando de limpiar la comida del suelo.

-No puede verlo ahora, pero si que estás ayudándola- suspira – pero no es tu responsabilidad.

-¿Qué?- me siento molesto de su declaración.

-Tu mamá nos dijo que querías aplazar la universidad para cuidarla, pero Tyler, ella está lastimándote, y no podrás ayudarla si también estás roto.

-No es tu responsabilidad - repite la más pequeña de los hermanos- nosotros somos su familia y soportaremos todos sus desplantes, pero no vamos a dejar que te arrastre a su miseria.

-No dejes que su salud mental dependa de ti- Matt se acerca, me tiende la mano para ponerme de pie- y tampoco dejes que tu salud sea para ella, debe seguir tu vida y nosotros vamos a empujar a Emma para que siga con la suya.

Encontré consuelo y claridad de las personas que menos pensaba, pero me habían dado un consejo de vital, no iba a dejar que mi salud mental dependiera de otra persona que no fuera yo, y continué mi vida, dejando de lados mis dos problemas.

Viviendo con un Playboy Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora