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Jihyo despertó, no me dirigió la palabra, a pesar de que me vio despierta mirando el techo. Se que no estaba molesta conmigo, solo tenía sueño y cero ganas de sociabilizar.

Decidí salir cuando ella lo hizo, era muy cobarde para salir sola con la posibilidad de encontrarme frente a frente con Chaeyoung.

—Buenos días —nos saludó Dahyun, que había empezado a encender la fogata.

Jihyo y yo respondimos con un movimiento de cabeza.

Ambas caminamos a los baños.

Sabía que me la iba a topar, pero no tan temprano.

Somi.

Se lavaba los dientes y nos miró por el reflejo del espejo. Bueno, ME miró.

Tomé un montón de aire y exhalé despacio, preparándome para lo que venía.

La chica siguió en lo suyo, desviando la mirada a su propio reflejo cuando me acomodé frente a un lavabo, uno de los que estaban junto a ella. Bueno, eran solo tres lavabos y ella estaba justo en el del medio.

Lentamente abrí la pasta de dientes y le puse un poco a mi cepillo.

—Ya me contó —dijo Somi.

Alcé la vista hacia el espejo, mientras seguía apretando el tubo de pasta de dientes.

—A mi también —respondió Jihyo, antes de que yo pudiera decir algo.

Miré el cepillo que rebosaba pasta dental, mientras el silencio se instauraba en aquel baño.

Comencé a cepillarme los dientes, incómoda, sin saber qué hacer o decir.

Somi terminó de cepillarse los dientes y tras cerrar la llave, se volteó hacia mi, se paró bien derecha y carraspeó. Me volteé a mirarla directamente, no a través del espejo, por primera vez esa mañana.

—Lo que hiciste anoche fue estúpido —dijo asombrosamente calmada.

—Lo sé —murmuré, con el cepillo aún en mi boca.

—Pero eres más estúpida por dejar que Chae se ensimismara en su miedo.

Miré a Jihyo por sobre el hombro de Somi. La misma conclusión.

Estaba por responder, pero Somi volvió a hablar.

—Y Chaeyoung también es estúpida, por pensar en que es una carga para nosotras y para ti.

—¡No le digas así! —escupí un poco de espuma en la cara de Somi al exclamar aquello.

La alta chica suspiró y se pasó el dorso de la mano por la mejilla, quitándose lo que acababa de escupirle.

Me enjuagué la boca con agua rápidamente.

—Lo siento —dije, volviendo a mirarla.

—Bueno, si es estúpida, porque para mí, ella jamás será una carga y lo sabe, sea lo que sea que esté pasando por su cabecita de estúpida.

—Espera —caí en cuenta de algo—. ¿Te dijo que sentía una carga para mí?

—¿Y no es así? —alzó una ceja.

—No.

—¿Entonces por qué la has tratado como la mierda todo el viaje?

—No es porque sienta que es una carga, es porque me cansé de su actitud.

—Mira, si te cansaste de ella, entonces puedes dejarla, ¿sabes?

—¡No! —exclamé exaltada.

—¿Entonces?

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⏰ Última actualización: Aug 14 ⏰

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Malentendido 2 (Michaeng)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora