El mundo mágico siempre ha tenido secretos, unos más importantes que otros.
Secretos en cada esquina, en cada familia y más si dos personas que no debían estar destinadas a estar juntas, quieren estarlo.
Nadie debe saber sobre sus miradas, caricias...
Una noche lluviosa sucedía en las instalaciones del castillo, Ben estaba cuidando a sus dragones evitando que se mojaran en la fuerte lluvia, tuvo un día tranquilo, pero no todos pueden decir lo mismo. Sarah estaba pasando el peor día de su vida y ahora tiene que enfrentar las consecuencias de las decisiones que tomo hace años, pero para hacer eso tiene que volver a donde todo comenzó, Hogwarts.
— Ben... ¿eres tú? — dijo, Sarah mientras se acercaba
— ¿Sarah? — preguntó, pues la escucho, pero no la veía
— Sí, soy yo — dijo con la voz entre cortada.
— ¿Qué haces aquí? — pregunto al verla.
— Sé que no soy bienvenida contigo, pero... Necesito hablar con Dumbledore — comento, Sarah.
— Podría hablarle... Pero ¿qué sucedió? — preguntó, Ben.
— Lo sabrás... Solo cuando Albus este aquí — aseguro, Sarah.
Con eso él fue en busca del director del colegio, al regresar comenzaron a hablar.
— Sarah... — Dumbledore la llamo, llevaban minutos tratando de hablar y lo único que entendía era que algo había sucedido, de ahí en más solo veían lágrimas — tienes que relajarte, no entiendo nada de lo que tratas de decir.
— Albus... realmente sucedió lo que teníamos en mente, tú ya lo sabías — dijo, Sarah un poco más relajada.
— Tenías que verlo por ti misma para creerme, ahora que lo sabes, tenemos que ocultarlo — recomendó, Dumbledore.
— ¿Ocultarlo? — exclamo, Sarah.
— Por el momento — agregó.
— Mi hija me odia y quieres esperar... ¿estás loco? — reclamó.
— No puedes llegar y confesar lo que haya sucedido... No sé qué haya sido eso, pero debe ser fuerte si Dumbledore te pide que esperes — comento, Ben.
— Tú no puedes comentar... No sabes — exclamó — además... Cuando volviste de Rumania lo primero que hiciste fue hablar con Blaise — agregó.
— Es diferente su madre es una loca — confeso
— Kayla no está loca — aseguró, Sarah
— Basta... La decisión está tomada — exclamo, Albus
— Siempre tomando decisiones ajenas, ¿no? — comentó molesta — pero es mi relación con mi hija la que está en juego... ¡Yo decido! — gritó.
— ¿Quieres mi ayuda?... Debes obedecer — ordeno, Dumbledore.
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...
Del otro lado del castillo, Pansy sin poder dormir se encontraba en la sala común de Slytherin.