El mundo mágico siempre ha tenido secretos, unos más importantes que otros.
Secretos en cada esquina, en cada familia y más si dos personas que no debían estar destinadas a estar juntas, quieren estarlo.
Nadie debe saber sobre sus miradas, caricias...
El trío seguía en los bosques pues no podían irse del lugar aún con Ron recuperándose del accidente, Hermione estaba de turno en guardia mientras los chicos descansaban, escucho la voz de Harry como si estuviera susurrando, supuso que la buscaba, ella se acercó a él pero éste se encontraba dormido, se dio media vuelta para regresar afuera pero lo volvió escuchar hablar, dirigió su mirada a él de nuevo y pudo notar que comenzaba a sudar, supuso al instante que sufría alguna de aquellas horribles pesadillas, toco su bolsillo del jeans pero ella traía el guardapelo, sin dudar intento despertar a su hermano, después de varios "golpecitos" en las mejillas despertó.
— ¿Te encuentras bien? — le pregunto, la castaña.
— Tuve una pesadilla — respondió tomando sus gafas.
— ¿Sobre quién-tu-sabes? — soltó otra pregunta.
— No... sobre Luna — dijo como si nada mientras salía de la tienda.
— ¿De qué se trataba? — pregunto tratando de hacer conversación.
— Es el mismo desde que llegamos a este bosque — confesó — es Luna dentro de un lugar oscuro, húmedo y espacioso... completamente sola —explico.
— Sólo estás preocupado... ella está en Hogwarts — aseguro, Hermione.
— Necesito saber de ella, ¿sabes? — comento.
— Yo quisiera saber cómo esta Draco... él piensa que estoy muerta — dijo algo triste.
— Regresamos más rápido con los que queremos si intentamos destruir el guardapelo — recomendó, Ron detrás de ellos.
— Tiene razón — aseguro, Hermione tomando su varita — tú primero — le recomendó a su hermano.
— Dissendium — exclamo, Harry señalando el guardapelo.
— Incendio — dijo, la castaña levantando su varita.
— ¡Expulso! — grito, Harry contra el horrocrux — Diffindo, Reducto — soltó los últimos con mucha desesperación.
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— ¿Qué estás haciendo? — le pregunto, Hermione al ver que él lo tomaba y metía bajo su camisa.
— Tenemos que mantenerlo seguro, hasta que sepamos cómo destruirlo. — respondió dirigiéndose de nuevo a la tienda.
— Qué extraño, amigo — soltó de la nada, el pelirrojo — Dumbledore te envía a buscar estos Horrocruxes, pero no te dice cómo destruirlos, ¿no te molesta? — comento.
— Ten respecto — lo regaño, la castaña.
— Necesitas descansar, yo me quedo vigilando — le sugirió Harry a su hermana.
— Está bien — dijo al entrar a la tienda seguida por Ronald.
Habían pasado ya varias horas desde que Harry inicio su guardia, Hermione descanso lo suficiente luego le dio al pelirrojo lo que necesitaba para recuperarse, estaba leyendo, pero podía ver a su hermano desde su posición, parecía cansado, se acercó a él para que pudiera entrar y dormir, pudo notar que no encontraba en sí, lo agitó levemente diciendo su nombre, regreso tratando de disimular lo que sucedía.